El primer ministro británico, Keir Starmer, reunió a representantes de distintos sectores para coordinar una respuesta frente al antisemitismo, en medio de una serie de ataques contra judíos en el Reino Unido que ha elevado la inquietud en la comunidad y la presión política sobre su Gobierno.
La convocatoria incluyó a dirigentes del ámbito empresarial, sanitario, cultural, universitario y policial, que participaron en conversaciones con miembros de la comunidad judía tras varios incidentes recientes, entre ellos el apuñalamiento de dos hombres en Londres.
Durante la reunión, Starmer afirmó que los investigadores analizan si un Estado extranjero pudo haber estado implicado en algunos de los ataques. “Nuestro mensaje a Irán o a cualquier otro país que pueda intentar fomentar la violencia, el odio o la división en la sociedad es que no será tolerado”, declaró, al tiempo que señaló que el Ejecutivo está acelerando la tramitación de legislación para responder a estas amenazas.
La sucesión de agresiones ha acentuado el temor por la seguridad entre las comunidades judías y ha incrementado las exigencias para que el primer ministro demuestre capacidad de respuesta. El Partido Conservador, desde la oposición, describió el antisemitismo como una “emergencia nacional”.
Como parte de las medidas anunciadas, Starmer adelantó que las universidades tendrán nuevas obligaciones para publicar información sobre los incidentes antisemitas registrados en sus campus y las acciones adoptadas para afrontarlos.
“Solo trabajando juntos erradicaremos el antisemitismo de todos los rincones”, afirmó Starmer.