Una piedra de cerca de 2.000 años de antigüedad y unas cinco toneladas de peso fue reinstalada el lunes en la Ciudad Vieja de Jerusalén después de haber permanecido en exhibición permanente en el cuartel general militar de Kirya, en Tel Aviv, informó en un comunicado la Fundación para el Patrimonio del Muro Occidental.
La pieza se había desprendido del Muro Occidental y, según la entidad responsable de la gestión del lugar, regresó ahora a su emplazamiento junto al resto de las piedras del muro.
“Las piedras del Muro Occidental pertenecen al muro y, por lo tanto, estaba claro que la piedra debía ser devuelta a su lugar natural junto a las demás piedras en la Ciudad Vieja de Jerusalén”, afirmó el ministro de Defensa, Israel Katz, citado en el comunicado. “Cada piedra lleva consigo la historia del pueblo judío: desde las oraciones y la esperanza, pasando por la destrucción, hasta la fortaleza y la soberanía renovada del Estado de Israel”.
El Muro Occidental forma parte de los muros exteriores que rodeaban el Templo sagrado judío antes de que fuera destruido por los romanos en el año 70 d. C. Durante aquel episodio, varias piedras se derrumbaron y más tarde fueron halladas en excavaciones en el área de la Plaza del Muro Occidental.
Algunas de esas piezas fueron trasladadas y expuestas en distintos puntos del país. Una de ellas permanece en exhibición permanente en la Residencia Presidencial.
La Fundación para el Patrimonio del Muro Occidental había reclamado durante el último año la restitución de esas piedras a su ubicación original.
“Las piedras del Muro Occidental no son solo piedras; llevan consigo el alma del pueblo judío, el dolor del exilio y la alegría del retorno”, dijo el rabino Shmuel Rabinowitz, director de la fundación. “Aunque se haya intentado llevar esta santidad a los centros de toma de decisiones nacionales, su lugar natural está aquí, en su hogar original”.