El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, insiste en que la guerra con Irán ha terminado y que Washington se centra ahora en utilizar medios no cinéticos para convencer a Teherán de que renuncie a sus ambiciones nucleares.
“La Operación Furia Épica ha concluido. Hemos logrado los objetivos de esa operación”, afirma Rubio durante una rueda de prensa.
Al ser preguntado sobre cómo Estados Unidos puede proclamar la victoria si Irán se ha negado a renunciar a sus capacidades de enriquecimiento y a sus reservas de uranio altamente enriquecido, Rubio afirma que el objetivo de la guerra era eliminar el “escudo convencional” que Irán intentaba crear utilizando misiles balísticos para impedir que otros países actuaran contra su programa nuclear.
Aunque el programa de misiles de Irán sufrió efectivamente un duro golpe, las agencias de inteligencia estiman, según se informa, que sigue intacto y con capacidad para recuperarse.
Rubio afirma que el enfoque de EE. UU. se ha desplazado hacia la liberación del estrecho de Ormuz mediante la Operación “Project Freedom”.
Mientras tanto, EE. UU. sigue buscando un acuerdo con Irán que aborde la cuestión de sus reservas de uranio enriquecido.
Sostiene que la presión económica de EE. UU. contra Irán puede surtir efecto, aunque Teherán parezca tener una gran capacidad de resistencia.
“Tiene que haber un punto de presión sobre ellos que les haga darse cuenta de que no pueden seguir cerrando el estrecho o se enfrentarán a consecuencias económicas devastadoras y al aislamiento diplomático mundial, a lo que han demostrado ser susceptibles en el pasado”, afirma Rubio.
“Tienen un umbral de dolor alto, pero no ilimitado. Nadie lo tiene”, argumenta.