David Albright, exinspector nuclear de la ONU y director del Institute for Science and International Security, sostuvo que un eventual acuerdo nuclear con Irán debe obligar a retirar del país toda su reserva de uranio enriquecido y no limitarse al material altamente enriquecido.
En una entrevista con el Canal 12 de Israel, Albright afirmó que “el objetivo debería ser sacar de Irán las 10 toneladas de uranio enriquecido” y advirtió que dejar una parte sustancial del inventario convertiría el pacto en un mal acuerdo. “Si permanece cualquier parte significativa de la reserva [de uranio enriquecido de Irán], entonces es un mal acuerdo. No hay duda al respecto”, dijo, al considerar que eso mantendría en manos iraníes la capacidad de avanzar hacia un arma nuclear.
El especialista incluyó en esa exigencia los cerca de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza, un nivel cercano al grado militar, que según indicó están enterrados en Isfahán, además del conjunto del material enriquecido por Irán en rangos que van del 2% al 60%.
Albright señaló que, si toda la reserva fuera eliminada, y teniendo en cuenta “la destrucción del programa de centrifugadoras [de Irán]” en ataques previos de Estados Unidos e Israel, el escenario cambiaría de forma sustancial. “Realmente tendríamos años antes de tener que pensar en que Irán enriquezca cantidades significativas de uranio de grado militar”, afirmó.
Según las informaciones citadas en la entrevista, Washington impulsa un acuerdo que contemple la retirada del uranio altamente enriquecido iraní y una moratoria de al menos 12 años sobre cualquier enriquecimiento de uranio. Ese esquema, sin embargo, permitiría más adelante un enriquecimiento limitado y no incluiría la eliminación de la reserva completa.
Para Albright, el contexto actual es distinto al de etapas anteriores. “La guerra de junio de 2025 con Irán y la guerra actual han cambiado la situación drásticamente”, señaló. A partir de imágenes satelitales, sostuvo que Israel degradó “significativamente” la capacidad iraní de fabricar armas nucleares con ataques pasados, aunque matizó que “no se puede eliminar al cien por cien”.
El exinspector añadió que la meta de este tipo de operaciones no pasa por borrar por completo el programa nuclear iraní, sino por ampliar los plazos y dificultar una reconstitución rápida. “Lo que se intenta es alargar el tiempo y reducir las posibilidades de éxito… Si el objetivo es eliminar un programa nuclear hasta el punto de que nunca pueda ser reconstituido o reconstruido, creo que no es un objetivo realista”.