Zack Polanski, líder judío y antiisraelí del Partido Verde británico, reclamó la salida del primer ministro Keir Starmer después de que su formación conquistara la alcaldía del distrito londinense de Hackney, la primera vez que los Verdes logran una alcaldía por elección directa en el Reino Unido.
“Mi mensaje para Keir Starmer es que tiene que irse. Pero no creo que ese sea mi mensaje; creo que es el mensaje del país”, afirmó Polanski en Hackney, al este de Londres, mientras avanzaba el recuento de las elecciones locales celebradas el día anterior. “Llevamos mucho tiempo viendo cómo su popularidad ha ido decayendo y cómo ha perdido la confianza del país”.
La victoria de Zoe Garbett en Hackney dio al partido un resultado inédito en una circunscripción que incluye Stamford Hill, zona donde residen decenas de miles de judíos haredíes. Polanski compareció allí poco después de la proclamación, en un momento en que los Verdes aspiran a registrar avances históricos en estos comicios.
El dirigente ecologista sostuvo además que la política bipartidista británica está “muerta y enterrada”, en medio de una jornada electoral que golpea tanto al laborismo como a los conservadores. Los resultados conocidos a lo largo del día muestran pérdidas severas para el Partido Laborista de Starmer, incluso en antiguos bastiones de las regiones industriales del centro y del norte de Inglaterra.
Polanski ha situado las cuestiones antiisraelíes y pro-palestinas en el centro del programa de su partido. Tanto él como numerosos candidatos verdes afrontan acusaciones de antisemitismo.
El otro gran beneficiado por los primeros recuentos es Reform UK, la formación populista de Nigel Farage, que ya suma más de 400 escaños en ayuntamientos de Inglaterra. El partido podría consolidarse además como principal oposición en Escocia y Gales frente al Partido Nacional Escocés y Plaid Cymru, ambos independentistas.
Los resultados iniciales reflejan una creciente fragmentación del sistema político británico. Laboristas y conservadores, que durante décadas dominaron la escena electoral, ceden terreno ante Reform, ante los Verdes en el extremo opuesto del espectro ideológico y ante las fuerzas nacionalistas en Escocia y Gales.