Indonesia será el primer cliente extranjero del Bayraktar Kizilelma, el caza no tripulado de Baykar, tras firmar el 6 de mayo de 2026 durante SAHA 2026 un contrato por 12 aeronaves en firme con opciones por otros cuatro escuadrones, hasta 48 unidades adicionales.
Si se ejercen, la flota llegaría a 60 UCAV con entregas previstas desde 2028. Haluk Bayraktar, director ejecutivo de la compañía, destacó que es la primera venta internacional desde el vuelo inaugural del 14 de diciembre de 2022, canalizada a través de PT Republik Aero Dirgantara, filial de Republikorp.
El contrato va más allá de las aeronaves e incluye producción local, transferencia de tecnología, mantenimiento, reparación y revisión, además de centros de integración, formación de personal y certificación técnica en Indonesia. Para Yakarta ese paquete industrial es clave porque enlaza el Kizilelma con una cooperación más amplia con Turquía en sistemas aéreos, misiles, sensores y plataformas de combate.
El vínculo viene de antes: en febrero de 2025 se creó una empresa conjunta para fabricar localmente los TB3 y Akinci; en julio de 2025 Indonesia acordó 48 cazas Kaan con Turkish Aerospace Industries; y entidades de Republikorp firmaron con Roketsan la producción gradual de misiles Çakir, Atmaca, Hisar y Sungur.
El Kizilelma nació dentro del programa MIUS que Baykar lanzó en 2013 y, a diferencia de los TB3 o Akinci de hélice para vigilancia y ataque persistente, es un UCAV con turborreactor diseñado para ataque, interdicción, supresión de defensas y eventual combate aire-aire.
Con 14,5 metros de largo, 10 metros de envergadura y 8.500 kilogramos de peso máximo al despegue, puede cargar hasta 1.500 kilogramos. El diseño combina fuselaje de baja observabilidad, ala canard-delta, estabilizadores verticales inclinados y tomas de aire laterales, con bodegas internas y puntos alares para armamento externo.
Baykar lo concibió para operar desde pistas convencionales y, en el caso turco, desde el TCG Anadolu sin catapultas. En paralelo al acuerdo, en Indonesia se discute una posible adaptación del Giuseppe Garibaldi, que Italia cedería, para operar drones, aunque por ahora es solo una hipótesis asociada y no una capacidad confirmada.
La propulsión depende todavía de motores ucranianos Ivchenko-Progress. La versión inicial Kizilelma-A vuela con el AI-25TLT en régimen subsónico, mientras las futuras Kizilelma-B monomotor y Kizilelma-C bimotor prevén el AI-322F con postcombustión. Baykar dice querer reducir esa dependencia en cinco o seis años, pero no hay evidencia pública de un motor turco equivalente en vuelo.
En aviónica lleva el radar AESA Murad de Aselsan, sensores electroópticos e infrarrojos y alertadores de misiles, con integración prevista para armamento aire-aire turco. El objetivo es el combate más allá del alcance visual, y el 30 de noviembre de 2025 completó una campaña en la que interceptó electrónicamente un F-16 usando radar propio y gestión autónoma.
Desde el primer vuelo de diciembre de 2022 ha sumado hitos: en abril de 2023 pruebas de tren, maniobras y rodaje rápido, además de un vuelo en formación con un F-16 en Teknofest; en septiembre de 2024 voló un tercer prototipo con cambios de aviónica, estructura y aerodinámica; y en diciembre de 2025 dos unidades volaron en formación cerrada de forma autónoma.
Para Indonesia significa entrar en un programa aún en maduración, pero orientado a combate no tripulado de mayor complejidad que los drones MALE clásicos. Su valor está en combinar compra, industria local y acceso temprano a operaciones con aeronaves autónomas coordinadas, especialmente si a futuro se integran con tripulados como el Kaan.