Turquía presentó en la SAHA Expo 2026 el Kuzgun, una munición merodeadora de largo alcance desarrollada por STM para ataques autónomos contra objetivos previamente identificados. El sistema fue mostrado como una plataforma prescindible, lanzada desde tierra mediante asistencia de cohete y sin necesidad de pista de aterrizaje.
Según el folleto de STM exhibido en la exposición, el Kuzgun puede alcanzar hasta 1.000 kilómetros, permanecer seis horas en vuelo y operar a una velocidad de 180 km/h. El dron tiene un peso máximo de despegue de 200 kilos y transporta una ojiva de fragmentación de alto explosivo de 40 kilos.
La configuración lo sitúa dentro de la categoría de drones de ataque unidireccional de largo alcance, similares en concepto al Shahed-136 iraní y al LUCAS estadounidense. Su diseño de ala en delta apunta a una plataforma de bajo costo, con autonomía extendida y fabricación relativamente simple, más orientada al volumen de empleo que a la supervivencia individual frente a defensas antiaéreas densas.
STM describe el sistema como un UAV de munición merodeadora de largo alcance, capaz de navegar de forma autónoma con guía GNSS resistente a interferencias. La compañía también menciona una capacidad de ataque terminal en picado coordinado, una característica asociada a perfiles de misión usados por drones de ataque contra objetivos fijos o previamente localizados.
La presentación del Kuzgun incorpora a Turquía al segmento de municiones merodeadoras de largo alcance que ha ganado relevancia tras el uso masivo de drones Shahed por parte de Rusia en Ucrania. Estos sistemas no sustituyen a los misiles de crucero de mayor capacidad destructiva, pero ofrecen una alternativa más barata para ataques repetidos, saturación de defensas, presión sobre inventarios de interceptores y operaciones contra infraestructura, radares, nodos logísticos, centros de mando o depósitos de municiones.
El Kuzgun también amplía el catálogo turco de sistemas no tripulados, que ya incluye plataformas como Bayraktar TB2, Akinci, Kizilelma y Alpagu. A diferencia de esos sistemas, esta nueva munición apunta a una función más cercana al ataque profundo prescindible, situada por debajo de los misiles de mayor costo y por encima de municiones tácticas de corto alcance.
La resistencia a interferencias GNSS es uno de los datos técnicos más relevantes del sistema, porque la guerra electrónica se ha convertido en una de las principales defensas contra drones de largo alcance. Si la capacidad declarada se confirma en servicio, el Kuzgun daría a Turquía una herramienta para ataques autónomos en entornos electromagnéticos disputados, aunque el texto disponible no permite evaluar su precisión real, su costo unitario ni su estado de producción.
La aparición del Kuzgun también tiene una dimensión exportadora. Turquía ya ha consolidado mercados para sus drones en Oriente Medio, África, Asia Central y Europa del Este. Una munición merodeadora de largo alcance y menor costo podría atraer a países que no pueden adquirir misiles de crucero avanzados o que buscan aumentar sus inventarios de ataque sin depender de municiones de alta gama.