La maniobra más patética de la política israelí vuelve a repetirse desde que comenzaron las campañas de estas elecciones. Antes nos decían: “Somos el centro”. Después nos decían: “No hay derecha ni izquierda”. Ahora nos dicen: “Todos son de derecha”.
Sí, sí, está claro: la izquierda se encuentra en una gran crisis. No porque no tenga portavoces, sino porque no tiene el valor de decirle al público lo que realmente piensa. Así que, en lugar de vender ideología, venden imagen. En lugar de principios, eslóganes. En lugar de que los representantes de la izquierda nos expliquen realmente cuáles son sus posturas sobre los temas de actualidad —la guerra, el ejército, el Estado palestino, el sistema judicial, Judea y Samaria—, simplemente dejan todo eso a un lado y se disfrazan de derecha.