Emiratos Árabes Unidos participó militarmente contra Irán y se convirtió en el único país, además de Estados Unidos e Israel, que se sumó a la guerra contra la República Islámica, según informó el lunes The Wall Street Journal con base en fuentes familiarizadas con el asunto.
De acuerdo con esa versión, una de las acciones atribuidas a Abu Dabi fue un ataque contra una refinería situada en la isla iraní de Lavan, en el golfo Pérsico. El diario señaló que la operación ocurrió a comienzos de abril, en fechas cercanas al momento en que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un alto el fuego, aunque no precisó si fue antes o después de esa declaración.
Irán reconoció entonces que esa instalación había sido alcanzada por un enemigo no identificado. Más tarde, respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, según el Journal.
El ataque sobre Lavan es el único episodio concreto de participación emiratí mencionado en el informe. Una de las fuentes consultadas por el periódico afirmó que Washington recibió con satisfacción la implicación de Abu Dabi en la guerra, después de que otros países del Golfo rechazaran involucrarse de forma activa en la guerra.
El Ministerio de Exteriores emiratí no atendió la petición de comentarios del Journal sobre los ataques reportados y remitió a declaraciones previas en las que sostenía que tenía derecho a responder a los ataques de Irán. El Pentágono también declinó hacer comentarios.
En marzo, varios medios hebreos publicaron casi al mismo tiempo informaciones que atribuían a Emiratos Árabes Unidos un ataque contra una planta desalinizadora en Irán, en respuesta a acciones iraníes a través del Golfo. Esas publicaciones provocaron la reacción de funcionarios emiratíes, que denunciaron lo que definieron como informes falsos de la prensa israelí. El artículo del Journal no aclaró ese episodio.
Durante la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, Teherán atacó de forma sostenida a Emiratos Árabes Unidos con unos 550 misiles balísticos y de crucero y más de 2.200 drones, de acuerdo con el ministerio de Defensa emiratí. Esa cifra convirtió al país en el más atacado de la región, incluido Israel.
Las autoridades emiratíes indicaron además que en la última semana se reanudaron probables ataques iraníes sobre su territorio, mientras Teherán parecía intensificar sus acciones en la región pese al frágil alto el fuego.
Irán, que había prometido atacar bases estadounidenses en la zona, dirigió fuego de misiles contra distintos Estados del Golfo durante la guerra. También bloqueó el estrecho de Ormuz, una vía clave para el tránsito de petróleo y gas natural.
Aunque la mayoría de los proyectiles lanzados contra Emiratos Árabes Unidos fueron interceptados, algunos impactaron en objetivos militares y civiles.
Israel afirmó que su campaña contra Irán, emprendida junto con Estados Unidos, buscaba degradar las capacidades militares del régimen iraní, alejar las amenazas planteadas por Teherán —incluidos sus programas nucleares y de misiles balísticos— y “crear las condiciones” para que el pueblo iraní derrocara al régimen, según han sostenido militares y otros dirigentes israelíes. El alto el fuego anunciado por Trump en abril llegó sin que se hubieran cumplido los principales objetivos declarados de la guerra.