La universidad anuló la decisión del senado estudiantil que buscó retirar financiación y colaboración a Hillel y defendió el lugar del grupo judío.
La universidad desautoriza la sanción del senado contra Hillel
Después de que el senado estudiantil de la New School aprobara una resolución para dejar sin financiación y sin colaboración institucional a Hillel, la administración universitaria respondió que esa medida carece de validez. El caso convirtió a la universidad neoyorquina en el primer ejemplo conocido en Estados Unidos en que un gobierno estudiantil rompe formalmente con su Hillel, una de las referencias principales de la vida judía en los campus.
En el anuncio del órgano estudiantil se afirmó que Hillel en la New School no era elegible para recibir fondos ni para colaborar con el senado en ninguna capacidad. La justificación sostuvo que el grupo mantenía amplios vínculos con violaciones del derecho internacional. Un día después, un portavoz universitario señaló que el senado carece de autoridad para retirar el reconocimiento del club y que Hillel sigue en regla.
Al dirigirse a la comunidad universitaria, el presidente de la New School, Joel Towers, sostuvo que el senado distorsionaba a una organización estudiantil reconocida y la presentaba como algo que no es. También dijo que el órgano estudiantil usó su plataforma para señalar a compañeros en un intento equivocado de hacerlos responsables por los actos de gobiernos, algo que definió como inaceptable dentro de la vida del campus.
Towers añadió que la decisión del senado resulta irrelevante y no altera el estatus de Hillel. A la vez, indicó que la administración se reunía con los líderes del grupo judío para asegurar respaldo a los estudiantes judíos. Según su mensaje, todos los alumnos, sin importar identidad, origen o afiliación, tienen derecho a participar plenamente en la universidad sin miedo a prejuicios, discriminación, intimidación o acoso.
Claves de la disputa en la New School
- El senado estudiantil aprobó retirar financiación y colaboración institucional a Hillel.
- La administración sostuvo que el órgano estudiantil no tiene autoridad para anular el reconocimiento del club.
- Joel Towers calificó la medida como inaceptable y sin efecto real sobre el estatus de Hillel.
- la guerra surgió tras meses de revisión interna sobre el supuesto cumplimiento del derecho internacional.
El informe del comité elevó acusaciones amplias y exigencias severas
Tras una declaración publicada en enero con un compromiso explícito con el derecho internacional, el senado creó una semana después un comité para revisar si las organizaciones estudiantiles cumplían con ese criterio. En abril, ese comité puso a Hillel bajo examen con el argumento de que el club podía colaborar con ejércitos extranjeros para violar el derecho internacional, lo que abrió la fase final del procedimiento.
El proceso terminó con un informe de 38 páginas que acusó a Hillel de apoyar materialmente a las Fuerzas de Defensa de Israel por medio de actividades como preparar una parrillada para soldados y empaquetar alimentos para tropas. Como condición para recuperar la financiación, el documento exigió que el grupo rompiera con Hillel International, abandonara esa red y suspendiera su participación en programas en Israel.
Según el informe, mantener la financiación del grupo implicaría usar cuotas estudiantiles para apoyar violaciones del derecho internacional. El texto avanzó todavía más al atribuir al club complicidad en supuestos crímenes como ejecución extrajudicial del líder supremo iraní Alí Jamenei y apropiación territorial ilegal en visitas a los Altos del Golán. El núcleo del argumento fue que el voluntariado en bases de las FDI implicó participación en crímenes de guerra, apartheid y genocidio.
Para sostener esa tesis, el comité citó referencias de organismos de la ONU, Amnistía Internacional, tribunales internacionales, declaraciones del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y publicaciones que situaban en 680.000 la cifra de palestinos muertos en Gaza. También invocó investigaciones abiertas por la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia, aunque el texto aclara que no existen fallos definitivos contra israelíes por crímenes de guerra.
Juristas, estudiantes y dirigentes alertan por el clima en el campus
Frente a esas acusaciones, Eugene Kontorovich, profesor de la Facultad de Derecho Scalia de la Universidad George Mason y especialista en derecho internacional, rechazó de plano la postura del senado. Afirmó que no existe prohibición alguna en el derecho internacional contra el voluntariado en bases de las FDI o de cualquier otro ejército y añadió que el gobierno de Estados Unidos nunca ha sostenido una posición semejante en esa materia.
En el campus, la resolución agravó un clima que estudiantes judíos describieron como deteriorado desde hace años. Una estudiante israelí relató que algunos compañeros salen del aula cuando ella interviene, que personas que trabajan con ella sufren acoso y que a ella la llaman nazi. También dijo que amigos suyos dejaron de usar colgantes con la Estrella de David y que Hillel era el único espacio donde se sentía segura.
Según su testimonio, antes de mudarse a Nueva York se definía como izquierdista no sionista y había participado en Israel en programas de convivencia israelí-palestina. Sin embargo, la experiencia en la universidad alteró esa posición. Aunque sostuvo que aún apoya a los palestinos, concluyó que agradece tener un país al cual escapar y afirmó que el ambiente del campus la llevó a volverse sionista.
Otro miembro de Hillel dijo que el informe del senado sugería años de vigilancia sobre el grupo y atribuyó la hostilidad a una minoría activista. Ilya Bratman, responsable de Hillel en el campus, describió la resolución como un síntoma de un movimiento más amplio y advirtió que podía expandirse a otras universidades. Mientras tanto, el senado anunció que seguirá sancionando a Hillel y reiteró que su medida responde a un proceso universal centrado en el derecho internacional.