El presidente ruso, Vladímir Putin, anunció que Rusia pondrá en servicio a finales de este año el misil balístico intercontinental estratégico Sarmat, después de que las fuerzas rusas realizaran el martes un nuevo lanzamiento de prueba que el Kremlin presentó como exitoso.
En declaraciones televisadas, Putin sostuvo que el Sarmat es “el sistema de misiles más poderoso del mundo” y aseguró que puede superar “todos los sistemas de defensa antimisiles existentes y futuros”. También afirmó que la carga útil del arma supera en más de cuatro veces la de cualquier equivalente occidental y que su alcance rebasa los 35.000 kilómetros.
El despliegue previsto llega tras varios años de retrasos y contratiempos en el programa. El Sarmat, conocido por la OTAN como “Satan II”, es el primer misil balístico intercontinental producido por la Rusia postsoviética que ha sido clasificado como “superpesado”. Está diseñado para portar ojivas nucleares y alcanzar objetivos situados a miles de millas de distancia en Estados Unidos o Europa.
La televisión estatal rusa mostró al comandante de las fuerzas de misiles estratégicos, Serguéi Karakáyev, informando a Putin sobre lo que describió como una prueba satisfactoria. “El despliegue de lanzadores equipados con el sistema de misiles Sarmat mejorará significativamente las capacidades de combate de las fuerzas nucleares estratégicas terrestres en términos de garantizar la destrucción de objetivos y resolver problemas de disuasión estratégica”, dijo Karakáyev.
🇷🇺🚀 #Russia has tested its new intercontinental ballistic missile #Sarmat, the world’s most powerful ICBM, capable of carrying multiple independently guided warheads, Avangard hypersonic glide vehicles, decoys and EW systems, making it extremely difficult to intercept. pic.twitter.com/qFQW9O2jdj
— Russian Embassy in Kenya/Посольство России в Кении (@russembkenya) May 13, 2026
Analistas occidentales de seguridad sostienen que Putin ha exagerado en otras ocasiones las prestaciones de parte del nuevo armamento nuclear ruso, dentro del programa de modernización que presentó en 2018. El Sarmat ya había registrado fallos: según expertos occidentales, un ensayo efectuado en septiembre de 2024 dejó un gran cráter en el silo de lanzamiento.
Desde el comienzo de la guerra de Ucrania en 2022, Putin ha insistido en recordar públicamente la magnitud del arsenal nuclear ruso, en mensajes que los gobiernos occidentales interpretan como una advertencia para frenar una implicación más decidida en apoyo de Kiev.
Pavel Podvig, investigador principal del Instituto de las Naciones Unidas de Investigación sobre el Desarme, consideró plausible que el “misil más grande” de Rusia entre en servicio este año, aunque advirtió de que eso no supondrá un “cambio significativo en el potencial disuasorio de las fuerzas estratégicas de Rusia”.
El Kremlin indicó, según la agencia estatal TASS, que Estados Unidos fue notificado del lanzamiento. Aunque Moscú y Washington acordaron restablecer un diálogo militar de alto nivel poco después del vencimiento del tratado New START, no aparecieron señales inmediatas de una renovación o prórroga del acuerdo.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha reclamado de forma reiterada un nuevo tratado que incluya a China. Pekín, cuyo arsenal nuclear crece, pero sigue siendo notablemente menor que el de Rusia o Estados Unidos, ha rechazado públicamente esa presión.
Trump se había mantenido mayormente en silencio sobre los pedidos rusos para extender el New START, firmado en 2010 y última gran limitación vigente impuesta a Moscú y Washington tras décadas de pactos de control de armas heredados de la Guerra Fría. Ambas potencias se han acusado repetidamente de incumplir ese acuerdo.