El presidente estadounidense Donald Trump aterrizó en Pekín acompañado por una comitiva que incluía a Jensen Huang, de Nvidia, y a Elon Musk, después de comprometerse a instar al presidente chino Xi Jinping a “abrirse” a los negocios estadounidenses al inicio de su cumbre de dos días.
Trump realiza la primera visita de un presidente estadounidense a China en casi una década, con la intención de cerrar acuerdos, mantener una frágil tregua comercial con la segunda economía mundial y reforzar unos índices de aprobación pública debilitados por la guerra con Irán.
Los directores ejecutivos que acompañan a Trump provienen, en su mayoría, de empresas que buscan resolver asuntos comerciales con China, como Nvidia, que ha tenido dificultades para obtener la autorización regulatoria necesaria para vender allí sus potentes chips de inteligencia artificial H200.
Según una fuente familiarizada con el asunto, que habló bajo condición de anonimato, Trump pidió a Huang a última hora que se uniera al viaje, y se le vio abordar el Air Force One durante una escala para repostar combustible en Alaska, de camino a Pekín.