El Boeing KC-46 Pegasus, el avión cisterna con el que la Fuerza Aérea de Estados Unidos reemplaza a los KC-135 Stratotanker, tiene un costo de adquisición cercano a los $160 millones por unidad, según los contratos más recientes cerrados por Boeing con ese servicio militar.
La referencia más reciente surge de un acuerdo por $2.400 millones para la compra de 15 aeronaves adicionales, una operación que sitúa el valor unitario en torno a $159 millones. Con ese lote, el total de KC-46 encargados por la Fuerza Aérea estadounidense asciende a 158 dentro de un programa que prevé incorporar 179 aviones hasta 2027.
Boeing entregó el primer KC-46 a la Fuerza Aérea de Estados Unidos en enero de 2019 y ha puesto en servicio hasta ahora alrededor de 90 unidades. Japón, por su parte, ya recibió cuatro aparatos. El programa, no obstante, arrastró pérdidas acumuladas de unos $7.000 millones debido a problemas técnicos, un antecedente que volvió relevantes los nuevos pedidos para la continuidad comercial del modelo.
El KC-46 fue desarrollado a partir del Boeing 767 como una plataforma de misión especial destinada al reabastecimiento en vuelo y al transporte estratégico. Su diseño combina elementos de distintas variantes de esa familia: incorpora alas, tren de aterrizaje y puertas de carga del 767-200ER, el piso del 767-300F y flaps del 767-400ER. También suma sistemas avanzados de control de vuelo y una cabina de cristal de Rockwell Collins similar a la del Boeing 787.
La aeronave está impulsada por dos motores Pratt & Whitney PW4062 y fue concebida para misiones prolongadas con una tripulación mínima de tres personas: dos pilotos y un operador del brazo de reabastecimiento. Puede configurarse con 15 asientos, incluidos ocho tipo cabina y tres literas, o transportar cerca de 60 efectivos con asientos paletizados. En su función de carga, dispone de espacio para 18 palés y una capacidad máxima de 65.000 libras.
Entre sus especificaciones figuran un peso máximo al despegue de 415.000 libras, una velocidad máxima de 570 millas por hora y un techo de servicio de 40.100 pies. Su capacidad de combustible alcanza las 212.000 libras, un 10 % más que la del KC-135, lo que le permite ejecutar con mayor eficiencia misiones de transporte, carga o suministro de combustible que los modelos anteriores.
El avión también incorpora sistemas defensivos que no estaban presentes en la misma medida en cisternas de generaciones previas. Cuenta con contramedidas infrarrojas, sistemas básicos de guerra electrónica y una maniobrabilidad que, para una aeronave de su tamaño, mejora su capacidad de evadir amenazas.
Su función principal sigue siendo el reabastecimiento en vuelo. El KC-46 opera con un brazo central y con canastas instaladas en las alas y en la línea central del fuselaje. El actuador del brazo fue actualizado con un sistema de válvula de presión y flujo para corregir problemas de rigidez detectados durante el desarrollo. Además, dos estaciones de operadores situadas detrás de la cabina reciben imágenes en tiempo real de los sistemas visuales remotos del avión, lo que permite coordinar las maniobras en casi cualquier condición.
La aeronave puede reabastecer a casi todos los cazas de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y transferir hasta 207.000 libras de combustible, una capacidad que la convierte en una pieza central para operaciones militares sostenidas a larga distancia.
En paralelo a su despliegue en Estados Unidos, el modelo abrió camino en algunos mercados de exportación. Japón fue el primer cliente internacional, con un pedido inicial de tres unidades en 2015 que luego amplió hasta duplicarlo. El primer vuelo de un KC-46 japonés se realizó en febrero de 2021, el entrenamiento para las siguientes unidades comenzó en junio de ese año y la primera entrega se concretó en noviembre de 2021.
Indonesia estudia desde 2018 la incorporación del KC-46 y del Airbus A330 MRTT, con evaluaciones sobre capacidades, costos del ciclo de vida y participación de la industria local, aunque todavía no formalizó una compra. Israel también recibió autorización del Departamento de Estado estadounidense para adquirir ocho aparatos y ya firmó con Boeing un acuerdo por los primeros cuatro, con opción sobre otros cuatro más.
Italia también exploró la adquisición del modelo. La Fuerza Aérea Italiana negoció a finales de 2022 un posible acuerdo por seis KC-46 para reemplazar cuatro cisternas más antiguos, pero el proceso quedó suspendido oficialmente en julio de 2024, de acuerdo con Defense News.
A los costos de compra se suman los gastos operativos, que también pesan en la evaluación del programa. Aunque las cifras varían según la misión y el operador, el KC-46 se considera comparable en ese plano a otros integrantes de la familia Boeing 767, en especial al 767F. Datos del Aviation Intelligence Portal sitúan el costo operativo unitario del 767 en $0,22 por tonelada-kilómetro, un nivel inferior al de varios aviones comerciales de Boeing.
Ese desempeño no evita, sin embargo, que el sostenimiento de la flota represente un desembolso de millones de dólares por año para las fuerzas aéreas. Por eso, el costo del KC-46 suele medirse en dos niveles: el gasto inicial para incorporarlo y el compromiso financiero que implica mantenerlo en operación.
Con capacidad para misiones de transporte de tropas, carga y reabastecimiento de largo alcance, el KC-46 es una de las plataformas más completas de su categoría. Pero su desarrollo prolongado, los problemas iniciales del programa y un precio de entrada elevado limitaron su expansión internacional y concentraron sus ventas en Estados Unidos y en aliados cercanos de Washington, como Japón e Israel.