El Programa Mundial de Alimentos afirma que ha reducido a la mitad la ayuda alimentaria de emergencia en Siria debido a la escasez de fondos y advierte que millones de personas siguen siendo vulnerables pese a signos de estabilización en algunas partes del país.
El mayor donante de la agencia de la ONU, Estados Unidos, ha recortado de forma drástica su ayuda exterior bajo la presidencia de Donald Trump, y otros países también han aplicado o anunciado recortes en la asistencia humanitaria y para el desarrollo.
El PMA indica en un comunicado que el número de personas que reciben ayuda alimentaria de emergencia en Siria se redujo este mes de 1,3 millones a 650.000, y también redujo sus operaciones en las 14 gobernaciones sirias a solo siete.
Mientras tanto, 7,2 millones de personas en Siria continúan padeciendo inseguridad alimentaria aguda, entre ellas 1,6 millones que sufren hambre severa, según el PMA. Muchos hogares ya reducían las porciones de comida, consumían alimentos menos nutritivos o dejaban de hacer algunas comidas por completo, según añade.
“La reducción de la ayuda del PMA se debe exclusivamente a limitaciones de financiación, no a una disminución de las necesidades”, afirma Marianne Ward, directora del PMA en Siria, en el comunicado.
El PMA también ha suspendido un programa de subsidios al pan que apoyaba a más de 300 panaderías con harina de trigo enriquecida, lo cual permitía proporcionar pan subvencionado a hasta cuatro millones de personas cada día en algunas de las zonas más vulnerables de Siria.
El PMA afirma que necesita 189 millones de dólares entre junio y noviembre para mantener y restablecer la asistencia dentro de Siria.
Según el informe, la escasez de fondos también afecta a los refugiados sirios en los países vecinos.
En Jordania, la agencia ha suspendido la asistencia alimentaria en efectivo para 135.000 refugiados sirios que viven en comunidades de acogida y mantiene un apoyo reducido para unos 85.000 refugiados en campamentos. En Egipto, ha reducido el apoyo a 20.000 sirios, mientras que muchos hogares de refugiados en el Líbano continúan dependiendo en gran medida de la ayuda humanitaria.