Según la Agencia Internacional de Energía, los países están recurriendo a sus reservas estratégicas de petróleo a un ritmo récord debido a las interrupciones “sin precedentes” en el suministro causadas por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Según la agencia, las reservas mundiales se redujeron en otros 117 millones de barriles en abril, después de una caída de 129 millones de barriles en marzo tras el estallido de la guerra.
“La rápida disminución de las reservas en medio de las continuas perturbaciones podría anticipar futuros repuntes de precios”, advierte la AIE en su informe mensual.
Teherán ha cerrado de facto el estratégico estrecho de Ormuz a las exportaciones de petróleo y gas del Golfo, lo que ha disparado los precios y ha obligado a los países a buscar de forma urgente fuentes de suministro alternativas.
La AIE anunció en marzo que suministraría a los mercados mundiales 400 millones de barriles procedentes de las reservas de emergencia de sus miembros, de los cuales ya se han extraído alrededor de 164 millones de barriles.
“El ritmo de las liberaciones de existencias de emergencia se aceleró en abril, y se prevé que en los próximos meses lleguen al mercado volúmenes adicionales”, afirma la agencia.
Con la llegada de la temporada de viajes de verano en el hemisferio norte, aumenta el temor a la escasez, y las aerolíneas ya advierten de que podría haber falta de combustible para aviones en cuestión de semanas si persisten las interrupciones en el suministro.
“Dado que las reservas mundiales de petróleo ya registran un agotamiento a un ritmo récord, parece probable que se produzca una mayor volatilidad de los precios antes del período de máxima demanda estival”, afirma la agencia.
El aumento vertiginoso de los precios también afecta negativamente a las perspectivas de la demanda, ya que los usuarios finales, como las empresas petroquímicas y los fabricantes de maquinaria pesada, están reduciendo su consumo.
La AIE prevé ahora que la demanda mundial se reduzca en 2,4 millones de barriles diarios en el segundo trimestre, frente a su previsión de 3,5 millones de barriles antes del estallido de la guerra.
Mientras tanto, el cártel petrolero de la OPEP sostiene que sigue creyendo que la demanda aumentará en 1,2 millones de barriles diarios en 2026.