El partido Otzma Yehudit, del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, anunció que intentará impulsar un proyecto de ley para endurecer la aplicación de las restricciones al uso de altavoces en las mezquitas.
El proyecto de ley, patrocinado por el presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Knéset, Zvika Fogel, busca reforzar la prohibición del “ruido excesivo provocado por el muecín”.
Los muecines utilizan altavoces en las mezquitas para realizar el llamado a la oración cinco veces al día, incluida la oración del Fajr antes del amanecer. Según Otzma Yehudit, la legislación anterior sobre el tema “permitía amplias excepciones y una aplicación limitada”, y añadió que su proyecto de ley “establece una responsabilidad personal clara para la entidad operadora y refuerza de manera significativa las facultades de aplicación y sanción”.
El comunicado señala: “Según el proyecto de ley, no se instalará ni se utilizará ningún sistema de megafonía en una mezquita sin autorización. La concesión del permiso se evaluará en función de la intensidad del ruido, las medidas destinadas a reducirlo, la ubicación de la mezquita, su proximidad a zonas residenciales y el impacto del ruido en los residentes. En caso de incumplimiento de la normativa, un agente de policía podrá exigir el cese inmediato de la actividad y, si la infracción continúa, confiscar el sistema de megafonía”.
Quienes operen o instalen un altavoz sin autorización recibirán una multa de 50.000 NIS (17.178 dólares), mientras que quienes utilicen esos sistemas en violación de las condiciones de sus permisos deberán pagar 10.000 NIS (3.435 dólares).
“En muchos lugares, el sonido del muecín constituye un ruido excesivo que perjudica la calidad de vida y la salud de los residentes”, afirmó Ben Gvir. “Se trata de un fenómeno intolerable. La Policía de Israel actuará con firmeza para hacer cumplir la ley, y este proyecto de ley le proporciona las herramientas necesarias”.
A finales de 2024, Ben Gvir ordenó a la policía confiscar los altavoces de las mezquitas e imponer multas por ruido, en un intento de impedir que los lugares de culto musulmanes retransmitieran los llamados a la oración. La medida provocó el rechazo de líderes árabes y musulmanes, así como de los partidos haredíes Shas y Judaísmo Unido de la Torá.
Durante años, legisladores y activistas han encabezado iniciativas para silenciar los altavoces de las mezquitas. Los residentes judíos de Jerusalén Este y de otras zonas de Israel se han quejado durante mucho tiempo del ruido excesivo que, según afirman, proviene de las mezquitas.