El F-22 Raptor confirma su ventaja en ejercicios, despliegues del Pacífico, modernización de sensores, misiles avanzados y control de drones colaborativos.
El Raptor confirma su superioridad aérea en combates simulados
Entre el 10 y el 12 de febrero de 2026, doce cazas F-22A Raptor del 27.º Escuadrón de Caza ejecutaron en Alaska el mayor ejercicio de superioridad aérea con aeronaves de quinta generación realizado hasta la fecha en el espacio aéreo restringido del Joint Pacific Alaska Range Complex, después de su despliegue en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson.
Durante tres jornadas, los Raptor operaron por parejas y cuartetos contra una fuerza combinada de F-15C, F-16C, F/A-18E, EA-18G y drones simulados con capacidad furtiva. En ese escenario, los doce aparatos acumularon 144 derribos simulados sin una sola pérdida propia, antes de que el cómputo final del ejercicio alcanzara 241 derribos frente a dos bajas propias.
Las dos bajas registradas correspondieron a F-15C de la misma formación, por lo que la cifra no aparece como una anomalía aislada. Ese resultado reproduce y amplía los antecedentes de Northern Edge 2006 y Red Flag 07-02, además de coincidir con registros de evaluación operacional de la Fuerza Aérea de Estados Unidos sobre el desempeño acumulado del F-22.
En veinte años de ejercicios Red Flag y despliegues de fuerza, la tasa de intercambio agregada del F-22 frente a cazas de cuarta generación supera los 100 a 1. Esa relación se explica por una combinación de baja observabilidad, sensores, velocidad sostenida y armamento interno que permite atacar antes de que el adversario logre fijar la aeronave.
Factores que explican la ventaja táctica del F-22 Raptor
- La sección transversal de radar estimada se sitúa entre 0.0001 y 0.001 metros cuadrados.
- El radar AN/APG-77 puede detectar aeronaves a más de 240 kilómetros de distancia.
- El supercrucero permite sostener Mach 1.5 sin activar los quemadores posteriores.
- La bahía interna transporta seis AIM-120D AMRAAM y dos AIM-9X Sidewinder.
- La configuración aire-tierra admite bombas JDAM o GBU-39 sin perder baja observabilidad.
La baja observabilidad combina célula furtiva y radar AESA

La capacidad de combate furtivo del F-22 procede de la integración simultánea de cuatro factores que ningún otro caza de quinta generación reúne en la misma configuración. El primero corresponde a la sección transversal de radar, ya que la célula del Raptor usa materiales absorbentes de radiofrecuencia y una alineación de planos y bordes de ala y cola con ángulos coincidentes.
Esa arquitectura reduce la reflexión radar a un valor estimado entre 0.0001 y 0.001 metros cuadrados, equivalente al retorno de una canica de acero. En términos operacionales, un radar de banda X de un caza adversario no fija al F-22 hasta distancias inferiores a 20 kilómetros, cuando el Raptor ya pudo completar detección, identificación y lanzamiento.
A esa baja sección transversal se suma el AN/APG-77, un radar activo de barrido electrónico AESA con más de mil quinientos módulos transmisores-receptores de estado sólido. El sistema rastrea múltiples blancos dentro de un campo de visión de 120 grados y detecta aeronaves a más de 240 kilómetros, mientras su propio conjunto radiante conserva una sección transversal muy reducida.
En misiones de supresión de defensas antiaéreas, el APG-77 concentra su energía en modo de haz estrecho para saturar y dañar circuitos de recepción de sistemas enemigos. Esa función refuerza la baja observabilidad de la aeronave completa y permite que el F-22 actúe contra defensas terrestres sin renunciar a su perfil furtivo.
El supercrucero y las bahías internas reducen la firma del Raptor
El tercer elemento central es el supercrucero, es decir, la capacidad de mantener velocidad supersónica sin postcombustión. Los dos motores Pratt & Whitney F119-PW-100, con 35,000 libras de empuje y toberas de vectorización bidimensional, permiten al F-22 sostener Mach 1.5 sin activar los quemadores posteriores, lo que reduce de forma considerable su firma infrarroja.
Como consecuencia directa, la aeronave amplía el radio de combate hasta 1,850 millas náuticas con tanques externos y reduce el tiempo de reacción disponible para el adversario. En configuración limpia, la velocidad máxima alcanza Mach 2.25, mientras que la altitud operativa supera los 65,000 pies y fortalece la ventaja inicial en interceptaciones de gran altura.
El cuarto factor corresponde a la bahía de armamento interna, que permite transportar seis misiles de alcance más allá del horizonte visual AIM-120D AMRAAM y dos misiles de corto alcance AIM-9X Sidewinder. Al no exponer cargas externas, el F-22 evita señales que revelarían su presencia ante radares de exploración volumétrica durante la aproximación al blanco.
En configuración aire-tierra, la aeronave sustituye dos AIM-120 por bombas JDAM de 1,000 libras u ocho Small Diameter Bombs GBU-39 sin renunciar a la baja observabilidad. Esa flexibilidad convierte al Raptor en una plataforma capaz de ejecutar misiones aire-aire y ataques de precisión, con una firma radar contenida dentro de su diseño original.
Los despliegues reales del F-22 validan su ventaja furtiva

La primera y hasta ahora única confirmación de un derribo aire-aire real del F-22 ocurrió el 4 de febrero de 2023. Ese día, un Raptor del 1.ª Ala de Caza, con operación desde la Base Conjunta Langley-Eustis, interceptó un globo de vigilancia chino frente a la costa de Carolina del Sur, a una altitud de entre 60,000 y 65,000 pies.
El piloto lanzó un misil AIM-9X Sidewinder desde aproximadamente 58,000 pies de altura, y analistas del sector calificaron el episodio como el derribo aire-aire a mayor altitud jamás registrado. Para entonces, el Pentágono había adquirido 187 ejemplares del F-22 por un costo total de programa de $67,000 millones, después de cerrar una producción muy limitada.
Durante la Operación Inherent Resolve, los F-22 ejecutaron 204 salidas de ataque de precisión entre septiembre de 2014 y julio de 2015. En esas misiones lanzaron 270 bombas sobre 60 localizaciones en Siria e Irak, sin que ninguna defensa antiaérea lograra detectarlos ni engancharlos, incluso en espacios protegidos por sistemas de defensa avanzados.
Esas operaciones demostraron la capacidad de penetrar espacio aéreo defendido por sistemas S-300 y S-400 con impunidad táctica. Sin embargo, los adversarios carecían de cazas de quinta generación capaces de forzar un enfrentamiento entre aeronaves tripuladas, por lo que las misiones validaron la penetración furtiva más que el combate directo contra pares tecnológicos.
El Pacífico concentra la evolución operativa del combate furtivo
El teatro del Pacífico concentra hoy la aplicación más avanzada del combate furtivo con F-22. En abril de 2024, el ejercicio Agile Reaper 24-1 llevó Raptor del 90.º Escuadrón de Caza Expedicionario a la isla de Tinian, dentro de la cadena de las Marianas del Norte, en el mayor ensayo de ala expedicionaria dirigido desde un teatro insular.
La operación conectó cuatro radios de proyección con el 3.er Ala Expedicionaria Aérea, lo que permitió probar un esquema de despliegue distribuido en escenarios alejados. En junio del mismo año, seis F-22 del 27.º Escuadrón de Caza operaron desde la Base Aérea de Kadena, en Japón, integrados en el despliegue multinacional Pacific Skies 24.
En agosto de 2024, cuatro Raptor realizaron la primera escala de un caza estadounidense de quinta generación en bases de Indonesia, Brunéi y Filipinas. La actividad incluyó reabastecimientos en caliente y motores en marcha, como demostración de despliegue dinámico de fuerza en puntos del Pacífico donde la dispersión y la rapidez operativa resultan decisivas.
El ejercicio Resolute Force Pacific 2025, REFORPAC, desarrollado en julio de ese año, volvió a llevar los F-22 del 90.º Escuadrón de Caza a Tinian. La Fuerza Aérea del Pacífico calificó el despliegue como una demostración de mando y control de operaciones de empleo de combate ágil a través de más de seis zonas horarias.
La modernización del F-22 prepara su transición hacia el F-47

La modernización en curso del F-22 busca mantener la letalidad del sistema hasta la entrada en servicio del caza de sexta generación F-47, adjudicado a Boeing en marzo de 2025 dentro del programa Next Generation Air Dominance. El paquete de viabilidad aprobado para el año fiscal 2026 incorpora mejoras destinadas a sostener la ventaja furtiva del Raptor.
Ese paquete incluye nuevos recubrimientos furtivos, el sistema defensivo de infrarrojos IRDS, mejoras en guerra electrónica y la integración del enlace de datos Link 16 con capacidad de transmisión. Con esa función, el Raptor puede compartir su trazado de situación con F-35 y otras plataformas, además de preparar la cabina para controlar drones colaborativos CCA.
El 21 de octubre de 2025, un piloto de F-22 controló por primera vez un dron MQ-20 Avenger desde la cabina durante una misión de combate simulada sobre el Polígono de Pruebas y Entrenamiento de Nevada. La demostración empleó radios definidas por software BANSHEE de L3Harris y la arquitectura abierta de Lockheed Martin.
Esa prueba confirmó la viabilidad de que el F-22 opere como nodo de mando de plataformas no tripuladas en misiones de ataque, reconocimiento y guerra electrónica. Mientras el F-47 completa su desarrollo, el Raptor queda vinculado a un modelo de combate en el que el caza tripulado coordina sensores, armas y drones desde posiciones avanzadas.
El AIM-260 y la flota activa sostienen la ventaja del Raptor
En paralelo, el nuevo misil de alcance más allá del horizonte visual AIM-260 JATM, desarrollado por Lockheed Martin como programa de acceso especial desde 2017, completó en 2024 ocho pruebas de categoría C con fuego real a cargo del escuadrón VX-31 de la Armada. Las pruebas emplearon blancos QF-16 y validaron su integración inicial.
Diseñado para encajar en las mismas bahías internas que el AIM-120, el JATM ofrece un alcance estimado superior a 200 kilómetros y una velocidad de Mach 6.1. El misil incorpora un motor de doble pulso y un buscador de radar AESA con alta resistencia a interferencias, con el F-22 previsto como primera plataforma operativa.
Después del F-22, la integración del AIM-260 debe extenderse al F-35 y al F-15EX. La producción inicial comenzó en 2024, y los documentos presupuestarios del Pentágono prevén que el volumen de fabricación del JATM supere al del AIM-120 a partir de 2026, lo que refuerza la transición hacia combates de mayor alcance.
La flota actual de F-22 asciende a 185 células, de las cuales 143 están codificadas para combate y son candidatas a recibir el paquete completo de modernización. El 17 de junio de 2025, la Fuerza Aérea anunció que la flota había superado las 500,000 horas de vuelo acumuladas desde su entrada en servicio.
El F-22 mantiene una combinación única de sigilo y mando aéreo

Mientras el F-47 completa su desarrollo y los drones colaborativos alcanzan la madurez operativa, el F-22 conserva una posición singular dentro de la aviación de combate estadounidense. Su valor procede de reunir sigilo extremo, supercrucero, radar AESA de baja detectabilidad, armamento interno y mando de sistemas no tripulados en una sola célula de combate.
Esa combinación permite que el Raptor detecte, identifique y ataque antes de que el adversario pueda fijarlo con sus propios sensores. La ventaja no se limita al diseño de baja observabilidad, ya que incluye velocidad sostenida, altitud operativa, enlaces de datos, sensores de largo alcance y armas que permanecen ocultas dentro del fuselaje.
Los ejercicios en Alaska, los antecedentes de Red Flag y Northern Edge, las salidas sobre Siria e Irak y los despliegues en el Pacífico muestran una misma lógica operacional. El F-22 explota la furtividad para controlar el inicio del combate, reducir la capacidad de respuesta enemiga y sostener una relación de intercambio excepcional frente a cazas anteriores.
Con la modernización fiscal de 2026, el control de drones MQ-20 Avenger y la futura adopción del AIM-260 JATM, el Raptor prolonga su relevancia hasta la llegada del F-47. Su papel ya no se limita al combate aire-aire clásico, porque también actúa como plataforma de mando, sensor avanzado y eje de operaciones furtivas distribuidas.