Donald Trump ofreció una serie de declaraciones inesperadas al término de su visita a China y aclaró que está abierto a un nuevo acuerdo con Teherán. Según dijo, está dispuesto a aceptar una congelación del programa nuclear iraní durante un periodo de 20 años, aunque subrayó que se trata de una condición esencial: “20 años es suficiente, pero el nivel de garantías por su parte debe ser real; tienen que ser 20 años reales”, dijo a los periodistas.
Poco antes de subir al avión al final de su visita a China, Trump añadió que estudia levantar sanciones contra empresas chinas que compran petróleo a Irán. Al mismo tiempo afirmó: “El 80% de los misiles iraníes fueron destruidos”, e insinuó la posibilidad de un cambio en la política de sanciones hacia Teherán. Sin embargo, aclaró: “Cuando miré la propuesta iraní, la primera frase no me gustó y no era aceptable, así que tiré la propuesta”.
En otra referencia al líder norcoreano Kim Jong-un, Trump dijo: “Tengo una relación muy buena con él. Mostró respeto hacia nuestro país, y quiero que siga respetándolo”.
Al final de la visita, Trump también se refirió a su experiencia en China y dijo: “Fui al lugar donde vive Xi, algo que casi nunca ocurre. ¿Estuviste allí? No lo sé. Era hermoso. Impresionante. La gente nunca había visto eso antes”.
Antes, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, se refirió a la continuación de las negociaciones con Estados Unidos y dijo: “No podemos confiar en absoluto en los estadounidenses, por lo que todo debe estar definido y aclarado de antemano antes de cualquier acuerdo”.
Luego Araghchi añadió que se recibieron mensajes de Estados Unidos sobre el deseo de continuar las conversaciones y dijo: “Hay quienes buscan arrastrar nuevamente a Washington a la guerra, y espero que prevalezca el sentido común y se elija el camino de la diplomacia para alcanzar un acuerdo”.
Más temprano hoy, Trump envió un mensaje firme a Irán en una entrevista con la cadena Fox News y se refirió al alto el fuego y a las conversaciones de negociación. Durante su visita a China, el presidente aclaró que su paciencia se está agotando y dijo de forma tajante: “No voy a seguir siendo paciente por mucho tiempo”. Trump subrayó que el esfuerzo estadounidense está destinado, ante todo, a proteger a sus aliadas en la región.
“Lo hacemos para ayudar a Israel, y para ayudar a Arabia Saudita, también a Qatar, a Emiratos Árabes Unidos, a Kuwait, Baréin y otros países”, explicó Trump. Añadió que existe un amplio consenso mundial sobre la necesidad de impedir que Teherán obtenga armas nucleares. “Cualquier persona sensata haría un acuerdo”, dijo el presidente, aunque de inmediato matizó en referencia al liderazgo iraní: “Pero quizá estén locos”.
El presidente estadounidense presentó el poder económico y militar de Estados Unidos como un instrumento de presión y lanzó una amenaza según la cual no duda en usarlo: “Podemos destruir la economía de Irán en 5 minutos”.
Trump aclaró que Estados Unidos ya actuó militarmente contra el programa nuclear: “Atacamos las instalaciones nucleares de Irán”, y añadió una advertencia clara para el futuro: “Volveremos a bombardear las instalaciones nucleares iraníes si intentan reactivar el programa de uranio”.