El comisionado de la policía israelí, Danny Levy, emitió el lunes una directiva según la cual, cuando un agente de policía se encuentre con un desertor, deberá detenerlo, informar a la Policía Militar y esperar la llegada de un representante de ese organismo.
Según la decisión del comisionado, la nueva directiva establece un plazo claro para atender a los detenidos: un representante de la Policía Militar deberá llegar dentro de los 30 minutos posteriores a la denuncia.
Si el representante no llega dentro del plazo establecido, el agente dejará en libertad al detenido y le entregará una citación para comparecer ante la Policía Militar.
El partido haredí Shas respondió con dureza a la directiva, atacó al comisionado y lo acusó de perseguir a los “estudiantes de la Torá” en lugar de ocuparse de los “delitos reales”.
“En un momento en que la violencia y la delincuencia aumentan y los asesinos andan libremente por las calles, en lugar de que la policía se ocupe debidamente de la seguridad nacional, decide destinar recursos a perseguir a los queridos estudiantes de la Torá como si fueran criminales”, señalaba el comunicado del partido. “Es vergonzoso que esto ocurra en el Estado judío”.
El partido se dirigió directamente al comisionado: “Señor comisionado, no caiga en la trampa política que la fiscal general y su equipo tienden con el objetivo de derrocar al gobierno. No se vuelva contra los estudiantes de yeshivá ni contra los estudiosos de la Torá”.