El gobierno australiano afirmó haber asegurado tres cargamentos de combustible para aviones procedentes de China y un mayor suministro de urea agrícola desde Brunéi, con el fin de reforzar las reservas de combustible y fertilizantes ante las interrupciones provocadas por la guerra con Irán.
El gobierno indicó que más de 600.000 barriles, equivalentes a unos 100 millones de litros de combustible para aviones, llegarán desde principios de junio, tras las conversaciones entre el primer ministro Anthony Albanese y el primer ministro chino Li Qiang.
Desde marzo, Pekín restringió las exportaciones de combustible para proteger el abastecimiento interno, después de que el cierre del estrecho de Ormuz alterara los flujos de crudo y combustibles. Según informó el gobierno, Australia también aseguró 38.500 toneladas métricas de urea procedente de Brunéi para respaldar a los agricultores y al sector agrícola.
Ambos envíos se garantizaron mediante un nuevo mecanismo de seguridad para combustible y fertilizantes, valorado en 5.360 millones de dólares.
Este mecanismo se creó para ayudar a los sectores agrícola y del transporte en Australia frente a las presiones sobre la oferta, mediante apoyo financiero a través de préstamos, participaciones, garantías, seguros y respaldo de precios.
“Los 600.000 barriles adicionales de combustible para aviones ayudarán a mantener a Australia en funcionamiento, y el fertilizante extra aportará mayor certidumbre a nuestros agricultores”, afirmó Albanese en un comunicado.
El combustible adicional para aviones equivale aproximadamente al 1 % del consumo anual de Australia.
La ministra de Asuntos Exteriores, Penny Wong, afirmó que Australia colabora con los países de su región para responder al impacto sobre la economía mundial y asegurar el suministro continuo de combustibles esenciales.
Australia, que importa la mayor parte de su combustible, ha sufrido escasez localizada desde el inicio de la guerra en Oriente Medio a finales de febrero.