El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, insta a los aliados a desmantelar con mayor firmeza las redes de financiación de Irán y afirma que el Departamento del Tesoro actualizará su lista de sanciones al eliminar designaciones obsoletas para facilitar a las instituciones financieras la detección y erradicación de los esquemas más sofisticados de financiación del terrorismo.
En un discurso preparado para una conferencia sobre financiación del terrorismo, posterior a la reunión de líderes financieros del G7 en París, Bessent afirma que los participantes deben “respaldarnos plenamente” frente a Irán.
“Eso requerirá, por ejemplo, que nuestros socios europeos se unan a Estados Unidos para actuar contra Irán mediante la designación de sus financiadores, la exposición de sus empresas fantasma y de fachada, el cierre de sus sucursales bancarias y el desmantelamiento de sus testaferros”, afirma Bessent. “También exigirá que los países de Oriente Medio y Asia eliminen las redes bancarias clandestinas de Irán”.
Mientras la administración Trump intenta presionar a Teherán para que reabra el estrecho de Ormuz y restablezca así los flujos petroleros vitales interrumpidos por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el Departamento del Tesoro ha intensificado sus esfuerzos de sanción mediante un programa denominado “Furia Económica”. Este programa busca desmantelar las redes bancarias clandestinas de Irán y ya ha congelado criptomonedas vinculadas al régimen iraní por un valor cercano a los 500 millones de dólares.
Para aumentar la eficacia de estas medidas, el Tesoro modernizará su estructura de sanciones porque, según Bessent, “nuestros adversarios se adaptan e innovan” mediante la creación de nuevas empresas fantasma.
“Con el fin de mejorar los resultados en materia de seguridad nacional, el Departamento del Tesoro está adaptando nuestro programa de sanciones al siglo XXI. Estamos revisando las designaciones obsoletas para ayudar a las instituciones financieras a concentrarse en los esquemas más sofisticados de financiación del terrorismo y evasión de sanciones”, afirma Bessent.
Según él, las sanciones más eficaces son agresivas y selectivas, mientras que aquellas que permanecen vigentes durante demasiado tiempo pueden generar consecuencias no deseadas.
“Las sanciones tienen como objetivo modificar el comportamiento, no castigar a la población”, afirma Bessent. “Si las sanciones permanecen durante años sin cambios visibles y tangibles en la conducta, pueden provocar repercusiones generacionales prácticamente imposibles de prever”.
Según Bessent, el enfoque del Tesoro permitirá “mantener la flexibilidad necesaria para maximizar la eficacia”, y citó la flexibilización de las sanciones contra Siria y Venezuela tras los cambios de régimen como ejemplos de la manera en que la administración Trump pretende ajustar estas medidas.