En un importante revés legal para una de las voces más vehementes de la comunidad internacional contra Israel, un tribunal federal de Estados Unidos dictaminó que Francesca Albanese, relatora especial de las Naciones Unidas para los territorios palestinos, no puede eludir una demanda por difamación presentada en su contra por dos destacadas organizaciones cristianas, según informó JNS.
El fallo fue emitido el 15 de mayo por el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Colorado. El tribunal determinó que Albanese puede ser notificada legalmente por correo electrónico y a través de las redes sociales.
La decisión supera obstáculos burocráticos previos y establece que la controvertida funcionaria de la ONU, que presuntamente reside actualmente en Túnez, debe responder a los cargos. Según el fallo federal, Albanese dispone de exactamente 21 días para presentar una respuesta formal ante el tribunal; de lo contrario, se dictará una sentencia en rebeldía en su contra.
La demanda fue presentada en septiembre por Christian Friends of Israeli Communities (CFOIC), con sede en Colorado, y Christians for Israel USA. Estas organizaciones benéficas emprendieron acciones legales tras convertirse en blanco de Albanese en lo que describen como una campaña de intimidación organizada.
La disputa legal surgió cuando Albanese envió cartas amenazantes a ambos grupos, presuntamente como paso previo a la publicación de un informe de la ONU fuertemente sesgado. En esas comunicaciones, afirmó que las organizaciones benéficas cristianas, junto con otras organizaciones proisraelíes, podrían ser procesadas por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad ante tribunales internacionales.
En concreto, Albanese acusó a las organizaciones benéficas de “difundir a sabiendas mentiras maliciosas” y las vinculó falsamente con acusaciones de genocidio y crímenes de guerra en Gaza.
Los demandantes sostienen que las acusaciones maliciosas de Albanese causaron graves daños a su reputación, dificultaron directamente su capacidad para llevar a cabo una labor benéfica esencial y fueron difundidas con la intención específica de perjudicarlos. Las organizaciones benéficas solicitan una orden judicial federal que obligue a Albanese a retractarse formalmente de sus declaraciones, le prohíba repetir las acusaciones difamatorias y conceda una indemnización por daños y perjuicios.
Albanese ha sido objeto de críticas reiteradas por su sesgo antiisraelí. Recientemente, varios ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea la condenaron por comentarios realizados durante una conferencia de Al Jazeera, en la que afirmó: “El hecho de que, en lugar de detener a Israel, la mayor parte del mundo lo haya armado, le haya dado excusas políticas, protección política y apoyo económico y financiero… Quienes no controlamos grandes cantidades de capital financiero, algoritmos ni armas, vemos ahora que, como humanidad, tenemos un enemigo común”.
Posteriormente, Albanese afirmó en una entrevista que “nunca, jamás, jamás dijo que ‘Israel es el enemigo común de la humanidad’”, y calificó las acusaciones como “completamente falsas”.
El historial de declaraciones y acciones antiisraelíes de Albanese está bien documentado y se remonta a publicaciones en redes sociales descubiertas en 2022, en las que afirmaba que el “lobby judío” controla Estados Unidos.
En aquel momento, Albanese rechazó los argumentos que calificaban de antisemitas sus comentarios sobre el “lobby judío” y afirmó que habían sido “malinterpretados”, aunque desde entonces su sesgo antiisraelí ha continuado quedando en evidencia.
Sus críticas a Israel se intensificaron desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 en Israel, hecho que Albanese describió como un acto que debe entenderse dentro de su “contexto” y como una respuesta a la “agresión” israelí.
A finales de marzo, Albanese afirmó que el mundo le ha dado a Israel “licencia para torturar a los palestinos”, y sostuvo que “la tortura se ha convertido de hecho en una política de Estado” en Israel. En respuesta a esas declaraciones, la misión de Israel en Ginebra afirmó: “Francesca Albanese no es una defensora de los derechos humanos; es una agente del caos… y cualquier documento que publique no es más que una diatriba activista con tintes políticos”.
Según el comunicado, Albanese “promueve narrativas extremistas peligrosas para socavar la propia existencia del Estado de Israel”.