El jefe negociador iraní asegura que las fuerzas armadas de Teherán se han fortalecido durante la tregua, mientras Washington cancela licencias militares y el Ejército israelí ordena evacuaciones inmediatas en el sur del Líbano ante un posible colapso diplomático.
Las claves del conflicto
- Rearme iraní: Teherán afirma haber incrementado sus capacidades militares desde el inicio del alto el fuego el 8 de abril, advirtiendo una respuesta a «mayor escala» si hay nuevos ataques.
- Preparativos de EE. UU.: El Pentágono canceló los permisos del feriado de Memorial Day para su personal, alistando posiciones operativas.
- Evacuaciones en Líbano: Israel instruyó el desplazamiento forzoso e inmediato de civiles en 11 localidades del sur libanés, exigiendo un perímetro de seguridad de un kilómetro.
- Mediación bajo presión: Pakistán entregó a Irán un ultimátum de Washington que propone diferir disputas a cambio de evitar una escalada armada inminente.
El jefe de la delegación negociadora y presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, confirmó este sábado que la pausa operativa ha sido utilizada estratégicamente por su país. Tras una reunión con el jefe del ejército pakistaní, el mariscal de campo Asim Munir, el funcionario iraní fue tajante respecto a sus capacidades de disuasión.

«Nuestras fuerzas armadas se han reforzado durante el periodo de alto el fuego», publicó Ghalibaf. El alto cargo precisó que, si la administración de Donald Trump decide dar por terminadas las mesas de diálogo y retomar la campaña bélica, la región enfrentará una respuesta militar de proporciones inéditas.
Estados Unidos e Israel alistan el terreno operativo
Simultáneamente a las declaraciones en Teherán, los movimientos sobre el terreno confirman que Washington y Tel Aviv se preparan para el peor escenario.
Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos cancelaron este viernes todos los permisos de su personal previstos para el feriado del Memorial Day. Este movimiento táctico es un claro indicador de que el mando central evalúa opciones para ejecutar nuevos ataques contra posiciones iraníes en caso de que las negociaciones actuales fracasen.

Por su parte, Israel abrió un flanco crítico en su frontera norte. El Ejército emitió órdenes de desplazamiento forzoso para los residentes de once localidades en el sur del Líbano, entre ellas Al-Nabatieh al-Tahta, Kafr Tibnit, Arab Salim y Habboush. Las instrucciones ordenan a la población civil evacuar hacia áreas abiertas situadas a un mínimo de mil metros de los centros poblados, una maniobra que suele preceder a intensas campañas de bombardeos o incursiones terrestres.
Tensión en Ormuz y la última carta diplomática
La presión escala también en el plano económico. La Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica reportó el tránsito de 26 embarcaciones a través del estrecho de Ormuz, un canal por donde circula una quinta parte del suministro mundial de energía. Esto ocurre en abierto desafío al bloqueo marítimo que mantiene Estados Unidos con despliegues navales, incluyendo al destructor USS Rafael Peralta.

Mientras las maquinarias militares se posicionan, la vía diplomática se acelera. El mariscal pakistaní Asim Munir, operando como interlocutor, entregó comunicaciones formales de Washington al presidente Masoud Pezeshkian y al canciller Abbas Araghchi.
Los mensajes contienen advertencias de represalias inmediatas si Irán rechaza las condiciones impuestas, pero ofrecen diferir las disputas no resueltas para acuerdos posteriores. Con la llegada de una delegación técnica de Pakistán a Teherán este sábado, las próximas horas serán determinantes para la supervivencia de la tregua firmada el 8 de abril o el retorno a una guerra a gran escala.