El presidente de Estados Unidos y el primer ministro israelí mantendrán un contacto directo para evaluar el memorando de entendimiento que busca poner fin a la guerra. Tras la llamada, Jerusalén reunirá a su gabinete de seguridad ante el temor de que las concesiones a Teherán dejen desprotegido al Estado judío.
Las claves de la cumbre diplomática
- Contacto directo: Donald Trump y Benjamin Netanyahu hablarán por teléfono esta noche para analizar de primera mano el acuerdo preliminar que se gesta con la República Islámica.
- Alarma en Jerusalén: Inmediatamente después de la llamada, Netanyahu encabezará una sesión nocturna de emergencia con los líderes de su coalición y los jefes de inteligencia para evaluar las condiciones operativas del texto.
- La hoja de ruta de Teherán: De ratificarse el memorando inicial, se abrirá un plazo de 60 días de negociaciones formales. Irán insiste en postergar el debate nuclear para dar prioridad al alto el fuego general, incluyendo el frente de Líbano.
- Omisiones críticas: El borrador filtrado mantiene en vilo a los aliados, ya que excluye exigencias históricas de Washington como el desmantelamiento atómico, el control de misiles balísticos y el cese del financiamiento a grupos armados afines.
- Moneda al aire: Trump mantiene bajo revisión el texto junto a JD Vance, Steve Witkoff y Jared Kushner, reiterando que las opciones de firmar el pacto o reanudar los ataques militares están en un estricto «50/50».
La diplomacia en Medio Oriente entra en su fase más crítica desde el estallido de la guerra el pasado 28 de febrero de 2026. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostendrán una trascendental conversación telefónica la noche de este sábado para abordar las condiciones del acuerdo preliminar diseñado para finalizar las hostilidades con Irán.

El diálogo, reportado inicialmente por la cadena Channel 12, busca alinear las posturas de ambos aliados luego de que la representación israelí quedara al margen de la conferencia multilateral previa en la que Trump consultó el borrador con los mandatarios de Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Kuwait, Omán, Egipto, Jordania, Turquía y Pakistán.
Tras concluir la comunicación con la Casa Blanca, Netanyahu encabezará una reunión de urgencia con los líderes de su coalición de gobierno y los directores de las principales agencias de seguridad e inteligencia israelíes. El objetivo del gabinete es examinar minuciosamente las cláusulas de un memorando que genera profunda desconfianza en Jerusalén debido al alcance de las concesiones operativas otorgadas a Teherán.
La estrategia de Irán: 60 días de tregua y congelación nuclear
Por su parte, el gobierno iraní presiona para la adopción inmediata de este marco inicial. La ratificación del texto no significaría la paz definitiva, sino la apertura de un plazo de sesenta días de conversaciones formales para negociar los términos del cierre definitivo de la campaña bélica.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, delimitó la postura de su delegación ante la televisión estatal, confirmando que el dossier atómico no se tocará en los encuentros inminentes.
«En esta fase, no discutiremos los detalles de la cuestión nuclear. Hemos decidido dar prioridad a un asunto urgente para todos nosotros: poner fin a la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano». — Esmaeil Baqaei, portavoz de Exteriores de Irán.
De acuerdo con los planes de Teherán, el polémico expediente del enriquecimiento de uranio nacional quedará relegado a «debates separados» en una etapa posterior del proceso, una fórmula que Israel considera inaceptable para su seguridad a largo plazo.
Un borrador con lagunas y la advertencia de Trump
La inquietud del sector de la defensa occidental aumentó tras la difusión de un borrador del acuerdo por parte del portal saudí Al-Arabiya. El documento bajo análisis omite los pilares fundamentales que la administración Trump había calificado previamente como obligatorios para levantar las sanciones.

El texto actual no incluye el desmantelamiento del programa nuclear iraní, ignora la exportación obligatoria de las reservas de uranio enriquecido al 60 por ciento, no limita el desarrollo de misiles balísticos y carece de cláusulas punitivas claras en caso de que las comisiones técnicas fracasen en el plazo estipulado.
Mientras el texto actualizado es sometido a estrictas revisiones en Washington por parte de Trump, el vicepresidente JD Vance y los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner, el mandatario estadounidense ha vuelto a dejar claro que el escenario militar sigue plenamente activo.
En una entrevista concedida al medio Axios, Trump reafirmó que la balanza se mantiene equilibrada a partes iguales entre la firma del tratado o la orden de reactivación de la ofensiva aérea: «Creo que ocurrirá una de estas dos cosas: o les golpeo más fuerte de lo que jamás han sido golpeados, o vamos a firmar un acuerdo que sea bueno». La llamada de esta noche con Netanyahu podría inclinar definitivamente la balanza.