Las Fuerzas Aeroespaciales Rusas recibieron un lote adicional de cazas Su-35S, según la información disponible sobre transferencias realizadas por la corporación estatal United Aircraft Corporation. La entrega se produjo en el marco de una expansión técnica de la matriz de producción militar rusa, que habría incrementado la frecuencia de los suministros logísticos destinados a la aviación de combate.
El Su-35S está operativo desde 2014 y, de acuerdo con el texto, Rusia mantiene un inventario superior a las 150 unidades tras adquisiciones acumuladas. El modelo funciona como uno de los componentes principales de la aviación militar rusa y ha sido empleado en misiones de interceptación, escolta, ataque con armamento guiado y reconocimiento técnico.
Rusia incorporó un nuevo lote de Su-35S en una fase de mayor actividad industrial y logística para su aviación militar. El caza mantiene un papel central en operaciones aéreas rusas, aunque persisten dudas sobre su rendimiento frente a plataformas furtivas de quinta generación.
El Su-35S mantiene un papel central en la aviación rusa
El personal de vuelo ruso describe el Su-35S como un caza multifunción con alta maniobrabilidad aerodinámica. Sus tareas operativas incluyen la interceptación de blancos aéreos a larga distancia, la escolta de escuadrones de ataque, la neutralización de vehículos aéreos no tripulados y el empleo de munición guiada contra objetivos terrestres o navales.

El texto también atribuye al Su-35S misiones de reconocimiento técnico desde posiciones alejadas de la línea de frente. Esa función permite identificar posiciones adversarias sin exponer necesariamente a la aeronave a zonas de mayor riesgo, aunque el alcance real de estas misiones depende del entorno de defensa aérea y de la disponibilidad de sensores y enlaces de datos.
En la guerra de Ucrania, el Su-35S ha sido señalado como una de las plataformas rusas con mayor participación en misiones de combate aéreo. Según el texto fuente, el registro militar ruso le atribuye la destrucción en vuelo de varios MiG-29 y Su-27 ucranianos, además de un F-16 a mediados de mayo de 2026 y otras plataformas no identificadas públicamente. Estas afirmaciones proceden del relato militar disponible y no cuentan en el texto con una verificación independiente detallada.
Despliegue en Siria y empleo frente a aeronaves occidentales
El Su-35S tuvo su primer despliegue operativo extensivo ante aeronaves de fabricación occidental a finales de 2015, cuando Rusia lo envió a Siria. Según el texto, la misión consistió en proporcionar cobertura electrónica y cinética a las operaciones militares del gobierno sirio, en un escenario donde Turquía, Israel y países de la OTAN también operaban o apoyaban actividades aéreas en la región.
Ese despliegue permitió a Rusia emplear el Su-35S en un entorno con alta densidad de actores militares, aunque no constituyó una prueba directa de combate prolongado contra fuerzas aéreas de la OTAN. Por esa razón, el desempeño del caza en una guerra de alta intensidad frente a sistemas occidentales modernos sigue siendo una cuestión abierta.
Limitaciones frente a cazas furtivos y plataformas más recientes

El Su-35 pertenece a la categoría de cazas de generación 4+, por debajo de los modelos furtivos de quinta generación como el F-35 estadounidense o el J-20 chino. El texto señala que el caza ruso carece de sistemas avanzados de reducción de firma radar comparables a los de esas plataformas, lo que puede limitar su supervivencia y eficacia en entornos con sensores modernos.
La aeronave también utiliza un radar de barrido electrónico pasivo, en lugar de sensores de barrido activo, y opera con arquitecturas de enlace de datos que no alcanzan los estándares más recientes de transmisión electrónica. Estas diferencias influyen en la capacidad de detección, intercambio de información y coordinación táctica frente a cazas más modernos.
En materia de armamento aire-aire, el texto sostiene que los misiles R-77-1 y R-27 presentan una brecha tecnológica superior a diez años respecto a sistemas operados por Estados Unidos y China. La incorporación del misil R-77M se habría producido recién en 2025 y en cantidades limitadas. En combate dentro del alcance visual, el R-74 del Su-35 tendría un rango de designación angular inferior al AIM-9X Block 2 estadounidense y al PL-10 chino.
Aun así, el Su-35 conserva prestaciones de hardware superiores frente a varios cazas europeos y mantiene una clasificación operativa de altas prestaciones. La evaluación del texto lo sitúa, sin embargo, por debajo de cazas de quinta generación y de plataformas de cuarta generación mejorada, como el F-15EX estadounidense y el J-16 chino.
Exportaciones del Su-35 y posibles nuevos clientes

Hasta 2025, el Su-35 había registrado un desempeño limitado en el mercado internacional de defensa. Según el texto fuente, sus exportaciones confirmadas crecieron después de la transferencia no planificada de 18 unidades hacia Argelia desde febrero de ese año.
Posteriormente, una difusión no autorizada de documentos del gobierno ruso habría mostrado órdenes de fabricación por 48 aeronaves destinadas al reacondicionamiento de la Fuerza Aérea Iraní, además de una solicitud de seis unidades para la Fuerza Aérea Etíope. Con esas transacciones, las exportaciones confirmadas pasarían de las 24 unidades entregadas inicialmente a China a un total de 96 cazas asignados a cuatro clientes internacionales.
El proceso de manufactura destinado a Irán habría comenzado a finales de 2025, aunque no existe información verificable en el texto sobre su impacto en el calendario de entregas para las Fuerzas Aeroespaciales Rusas. Esa línea paralela podría condicionar los ritmos de producción si comparte instalaciones, componentes o personal especializado con los pedidos internos.
El texto también plantea la posibilidad de que Rusia ofrezca el Su-35 a Corea del Norte mediante mecanismos para eludir restricciones del embargo de armas de la ONU. Sin embargo, esa hipótesis se presenta como una evaluación técnica y no como una operación confirmada. La misma información señala que el Su-57, al ser una plataforma rusa de quinta generación, podría resultar más atractivo para requerimientos operativos actuales y futuros.
En conjunto, la nueva entrega de Su-35S confirma que Rusia sigue sosteniendo esta plataforma como parte central de su aviación táctica. Su producción continúa mientras Moscú intenta equilibrar necesidades internas, exportaciones, presión financiera y el avance de cazas más modernos dentro y fuera de su propia industria militar.