Aiden Kaminer, de 26 años y natural de Brooklyn, quedó atrapado el mes pasado durante siete horas en la cueva de Merlin, en Nueva York, después de perder el equilibrio cuando se encontraba a unos 120 metros de la salida. El incidente ocurrió tras cinco horas de recorrido por la cueva y le recordó la trama de la película “127 horas”.
Aiden Kaminer fue rescatado con vida después de quedar encajado entre dos rocas en una estrecha grieta de la cueva de Merlin. Nueve equipos de rescate trabajaron hasta la madrugada para liberarlo.
El tropiezo se produjo hacia el final del recorrido, cuando Kaminer se dirigía a la salida de la desafiante cueva. El joven explicó que el cansancio acumulado durante un intenso fin de semana de excursiones espeleológicas le hizo bajar la guardia en un tramo especialmente resbaladizo.
Kaminer se arrastraba boca abajo por una zona conocida como “la trampa de los osos” cuando perdió estabilidad y quedó encajado entre dos rocas que le presionaban el pecho y la espalda. Según relató, cada intento por liberarse lo hacía deslizarse más hacia el interior de la grieta.
Un rescate complejo dentro de la cueva de Merlin

Sus compañeros intentaron primero romper parte de la roca con un hacha de emergencia disponible en el lugar, pero no consiguieron abrir espacio suficiente para sacarlo. La situación obligó a pedir ayuda especializada, mientras el joven permanecía inmovilizado en una posición incómoda y expuesto al frío del interior de la cueva.
En total, nueve equipos de rescate acudieron al lugar y trabajaron durante varias horas para liberar a Kaminer. Los rescatistas utilizaron martillos y un sistema de poleas, aunque el avance decisivo llegó cuando se trasladó hasta la cueva un taladro profesional para roca.
El operativo concluyó con éxito poco después de la 1:00 de la madrugada, cuando los equipos lograron romper la piedra y sacar al joven de la grieta. Durante la espera, sus compañeros lo cubrieron con mantas para protegerlo de la baja temperatura que reinaba en el interior.
Calma, humor e hipotermia leve tras siete horas atrapado

A pesar de la tensión, Kaminer intentó mantener la calma y aliviar la preocupación de quienes lo rodeaban. Pasó el tiempo contando chistes, comiendo barritas de chocolate y observando a un puercoespín gigante que se encontraba cerca y seguía de cerca las labores de rescate.
El joven admitió que una de sus principales preocupaciones era haber causado molestias a los equipos de rescate. “No pensé que fuera a morir”, dijo, al explicar que quería que todos se sintieran cómodos porque sabía que la situación era muy tensa para las personas que estaban a su alrededor.
Kaminer fue rescatado con solo algunos rasguños, magulladuras leves y un caso leve de hipotermia. Debido al cansancio y a la hora tardía, uno de los rescatistas le ofreció pasar la noche en su casa en lugar de conducir tres horas de regreso a Brooklyn.
Kaminer aceptó la oferta y contó que allí disfrutó de la ducha más satisfactoria de su vida. Pese al complejo incidente, se mantuvo optimista y resumió la experiencia como un error provocado por un momento de cansancio al final de un fin de semana de exploración en las profundidades de la tierra.