El Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó el 5 de junio de 2026 una posible venta a Dinamarca de 200 misiles de crucero AGM-158B JASSM-ER, por un valor estimado de 842 millones de dólares. La operación, gestionada bajo el esquema de Ventas Militares Extranjeras, daría a la Real Fuerza Aérea Danesa una capacidad convencional de ataque a más de 900 kilómetros.
La adquisición permitiría integrar esta munición de largo alcance con la futura flota danesa de cazas F-35A. Con ello, Copenhague podría atacar centros de mando, bases aéreas, nodos logísticos, emplazamientos de defensa antiaérea e infraestructura de misiles sin depender por completo de medios aliados.
Dinamarca busca una capacidad propia de ataque en profundidad mediante 200 misiles JASSM-ER integrados en sus F-35A, con alcance suficiente para golpear objetivos militares a más de 900 kilómetros.
El paquete aprobado incluye misiles, contenedores, equipos de prueba y apoyo, software clasificado y no clasificado, repuestos, transporte, asistencia técnica, publicaciones y sostenimiento. Aunque el importe es inferior al de grandes programas de aviación o defensa antiaérea, la capacidad resultante modifica de forma sustancial el alcance operativo danés.
El volumen de la compra es relevante porque Dinamarca prevé operar 43 F-35A. Una reserva de 200 misiles equivale, en términos aproximados, a 4,7 armas por avión. No representa una asignación fija, pero sí indica que la adquisición no apunta a una capacidad testimonial, sino a una reserva pensada para operaciones sostenidas.
Una reserva de misiles pensada para operaciones sostenidas

El coste medio del paquete ronda los 4,21 millones de dólares por misil al incluir equipos, apoyo, logística y sostenimiento. Esa cifra refleja que el acuerdo no se limita a la compra de municiones, sino que incorpora la infraestructura necesaria para emplearlas, mantenerlas y sostenerlas dentro de la estructura operativa danesa.
La decisión encaja con el giro anunciado por Copenhague en septiembre de 2025, cuando decidió crear una capacidad dedicada de ataque de largo alcance y asignar unos 58.000 millones de coronas danesas a sistemas de defensa antiaérea de medio y largo alcance. Ambos programas responden a una misma lógica operativa: interceptar amenazas entrantes y atacar lanzadores, radares, centros de mando e infraestructura de apoyo antes de que misiles o drones sean empleados.
El JASSM-ER fue diseñado para atacar objetivos defendidos sin obligar al avión lanzador a penetrar profundamente en el espacio aéreo enemigo. Tiene un alcance superior a 925 kilómetros, un diseño de baja detectabilidad y una ojiva penetrante WDU-42/B de 450 kilogramos.
Integración con el F-35A y alcance sobre el teatro báltico
El sistema de guiado del AGM-158B combina navegación inercial, GPS y un buscador infrarrojo terminal con imágenes, con una precisión estimada en torno a tres metros. Estas características permiten emplearlo contra objetivos militares fijos y protegidos, incluidos centros de mando, depósitos, radares e instalaciones asociadas a sistemas de defensa aérea.
La integración con el F-35A tiene una limitación importante: el JASSM-ER no cabe en la bodega interna del caza y debe transportarse en soportes externos. Esa configuración reduce parte de la baja detectabilidad del avión, aunque el alcance del misil compensa en buena medida esa restricción operativa.

Un F-35 danés podría lanzar el arma desde una distancia considerable respecto de las defensas antiaéreas adversarias y cubrir objetivos en buena parte del teatro báltico. Esa cobertura incluiría la zona de Kaliningrado y sectores del noroeste ruso, lo que daría a Dinamarca una capacidad de ataque en profundidad que hasta ahora dependía en gran medida de aliados.
La compra también colocaría a Dinamarca entre los principales operadores europeos del JASSM. Finlandia cuenta con un inventario aprobado de 220 misiles entre versiones AGM-158A y JASSM-ER; Polonia suma 110; Italia recibió aprobación para 100; y Países Bajos, para 120. Con 200 unidades, Dinamarca superaría a Polonia, Italia y Países Bajos, pese a disponer de una flota de combate más reducida.
La adopción de un mismo misil por varios usuarios europeos del F-35 facilita la planificación conjunta, el sostenimiento y la coordinación de ataques de largo alcance dentro de la OTAN. Para Dinamarca, la capacidad principal será contribuir a operaciones contra defensas antiaéreas, centros de mando y objetivos militares fijos situados más allá de su entorno inmediato.