Un niño de tres años murió este sábado en el Hospital Infantil Dana del Centro Médico Ichilov, en Tel Aviv, tras llegar a urgencias en shock séptico y con sospecha clínica de meningococemia.
El hospital informó que los equipos médicos intentaron salvar al menor, pero los esfuerzos de reanimación fracasaron y se certificó su muerte. El centro precisó que el caso sospechoso correspondía a meningococemia y no a meningitis.
La meningococemia es una infección sanguínea grave causada por la bacteria meningococo, capaz de avanzar con rapidez y provocar shock séptico, daño orgánico y muerte.
Ichilov señaló que “existe una vacuna contra el meningococo B, recomendada por la Asociación de Pediatras”, y llamó a vacunar a bebés y niños pequeños para prevenir casos graves.
En un caso separado, un niño de dos años de Beersheba también murió presuntamente por meningococemia en el Hospital Soroka, según The Jerusalem Post. La información elevó la alerta entre pediatras y especialistas por una enfermedad poco frecuente, pero de evolución rápida y potencialmente mortal.
El meningococo, cuyo nombre médico es Neisseria meningitidis, puede causar enfermedad invasiva grave. Sus dos formas principales son la meningitis y la meningococemia.
La meningococemia puede avanzar en pocas horas

En la meningococemia, la bacteria entra en la sangre, se multiplica con rapidez y puede provocar caída de la presión arterial, alteraciones de la coagulación, daño en órganos vitales y muerte.
Los primeros signos pueden parecerse a los de una enfermedad febril común, con fiebre alta, debilidad, somnolencia, vómitos, dolores musculares, escalofríos, manos y pies fríos o respiración acelerada.
En bebés y niños pequeños, los síntomas pueden incluir rechazo de alimento, llanto inusual, apatía, falta de respuesta, piel grisácea o deterioro rápido del estado general.
Un signo de alarma señalado por especialistas es la aparición de puntos o pequeñas manchas de sangre en la piel que no desaparecen al presionarlas. La enfermedad también puede ser grave sin erupción visible.
La vacuna contra el meningococo B no está en la canasta pública

Ante la sospecha clínica, el tratamiento hospitalario suele iniciarse con antibióticos intravenosos antes de la confirmación final de laboratorio. La velocidad de atención resulta decisiva por el deterioro rápido que puede causar la infección.
Tras un diagnóstico o una sospecha firme, las autoridades sanitarias identifican a los contactos cercanos del paciente. En los casos indicados, reciben tratamiento antibiótico preventivo, en especial familiares, niños que estuvieron en contacto estrecho y personal expuesto a secreciones respiratorias.
La vacuna contra el meningococo B puede administrarse desde los dos meses de edad. En Israel, asociaciones pediátricas la recomiendan, pero no está incluida en la canasta pública de vacunas de rutina.
La inmunización debe adquirirse por separado, con indicación médica y aplicación en las clínicas de las cajas de salud.
La muerte del niño en Tel Aviv y el caso separado reportado en Beersheba mantienen la atención sobre la prevención, el diagnóstico temprano y la respuesta médica urgente ante cuadros compatibles con meningococemia en menores.