El primer ministro Benjamin Netanyahu defendió su llamamiento, formulado a principios de esta semana, a conformar un “gobierno nacional de amplia base” después de las próximas elecciones. En una entrevista con el Canal 14, afirmó que está “en contra de los boicots” y sostuvo que cualquier coalición encabezada por sus adversarios políticos equivaldría a un gobierno de izquierdas, de base reducida y dependiente de los partidos árabes.
“Quiero un gobierno nacional amplio… Nos enfrentamos a grandes retos y grandes oportunidades. En una situación como esta, lo que se busca es el consenso más amplio posible que se pueda alcanzar. Por cierto, eso no significa unidad, porque no se logrará una unidad completa. No todo el país se alineará detrás de uno. Pero se puede ampliar la base”, dijo el primer ministro, al responder a un participante del debate que le preguntó por qué contemplaría permitir que sus oponentes políticos se incorporaran a su coalición.
Netanyahu defendió la formación de un gobierno nacional amplio tras las próximas elecciones y afirmó que solo podrían sumarse quienes acepten los principios que enumeró.
Netanyahu señaló que el Ejecutivo que pretende formar estaría sustentado en principios definidos. “Quien acepte esos principios podrá unirse”, afirmó. A continuación, los sintetizó así: “Israel es el Estado-nación del pueblo judío; aquí no habrá un Estado palestino; tenemos una política de seguridad proactiva: no esperamos y no nos escondemos tras puertas cerradas”.
El primer ministro añadió que “también continuaremos con las reformas judiciales”, un asunto que generó profundas divisiones en la sociedad israelí antes de la guerra en Gaza. Sin embargo, no detalló qué componentes de esa reforma buscaría impulsar.
Netanyahu rechaza que la propuesta sea una maniobra electoral
Netanyahu rechazó que su propuesta de un gobierno de unidad sea solo una maniobra electoral. Recordó que, tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, invitó a los partidos de la oposición a integrarse en un gobierno de emergencia durante la guerra.
Según dijo, “me alegró mucho” que Benny Gantz y su rival electoral en ascenso, Gadi Eisenkot, se sumaran a ese Ejecutivo. Después acusó a Eisenkot de haber persuadido finalmente a Gantz para abandonar el Gobierno junto con él. “Lamenté que Eisenkot convenciera a [Gantz] de marcharse. Pero yo lo quería así, porque cuando te enfrentas a grandes retos y grandes oportunidades, amplías tu base y te apoyas en unos cimientos más sólidos”.
Consultado sobre si una coalición más amplia se formaría a costa de su actual bloque de gobierno —incluidos los partidos haredíes y los ministros Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich—, Netanyahu descartó esa posibilidad.
“Esa no es la cuestión en absoluto. Estoy liderando el bloque nacional y quiero ampliarlo, tal y como hice al comienzo de la guerra y como he hecho en otras ocasiones. Tenemos por delante importantes misiones nacionales. Y creo que es posible alcanzar un acuerdo mucho más amplio de lo que se piensa”.
Una elección entre su liderazgo y una alternativa de izquierdas
El primer ministro afirmó que, a su juicio, la sociedad israelí está mucho menos dividida que el sistema político. “Creo que lo que ocurre en la Knéset, lo que ocurre en la política, incluye a personas que buscan la división. Quieren incitar a la discordia. Quieren discordia. Quieren fragmentación”.
Netanyahu planteó las próximas elecciones como una disyuntiva entre su liderazgo y una alternativa de izquierdas. “En estas elecciones, la elección es entre un amplio gobierno nacional bajo mi liderazgo o un gobierno de izquierdas de base reducida liderado por Eisenkot, junto con Yair Lapid, Yair Golan y que, además, dependa de los partidos árabes. No tienen otra opción… No hay otra opción”.
Cuando se le preguntó de manera concreta si querría que figuras como Eisenkot, Naftali Bennett, Avigdor Liberman o Golan se sumaran a esa coalición, Netanyahu respondió: “Cualquiera que acepte nuestros principios”, en aparente referencia a la lista que había enumerado antes.
“Estoy en contra de los boicots. Llevamos diez años lidiando con boicots, por cuestiones judiciales, por una caza de brujas política ficticia”, afirmó, en alusión, en este último caso, a su actual juicio por corrupción, después de haber concluido esta semana su extenso testimonio en tres causas abiertas en su contra.