Durante la cumbre de Ankara, programada para el 7 y 8 de julio, la OTAN tiene previsto anunciar la selección del Saab GlobalEye para reemplazar su flota de catorce aeronaves E-3A Sentry de alerta temprana y control aerotransportado, lo cual supone cancelar la compra de seis Boeing E-7 Wedgetail acordada en noviembre de 2023.
Esta alteración en los programas de adquisición responde a la decisión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos de suspender en junio de 2025 su plan de adquirir veintiséis E-7. Dicha cancelación modificó las condiciones económicas que inicialmente favorecieron al modelo de Boeing, pues la Alianza Atlántica planeaba apoyarse en una flota estadounidense extensa para distribuir los costes de desarrollo, mantenimiento, actualización de software y soporte logístico.
La OTAN prevé seleccionar el Saab GlobalEye como reemplazo de sus catorce E-3A Sentry y dejar sin efecto la compra de seis Boeing E-7 Wedgetail acordada en 2023.
Ante la pérdida de esas economías de escala, la organización reabrió el proceso de evaluación a comienzos de 2026. El nuevo análisis incorporó los costes de sostenimiento, el riesgo industrial, la disponibilidad, el tamaño potencial de la flota y el margen de actualización del sistema. El proceso de revisión continuó su curso sin alteraciones a pesar de los intentos posteriores del Pentágono por restablecer la financiación del E-7 ante la presión del Congreso.
Las aeronaves que serán sustituidas operan desde la Base Aérea de Geilenkirchen, en Alemania, como parte de la Fuerza de Alerta Temprana y Control Aerotransportado de la OTAN, una unidad integrada por personal de veintiuno de los treinta y dos países miembros. Estos E-3A Sentry, desarrollados sobre la célula del Boeing 707, entraron en servicio entre 1982 y principios de la década de 1990.

El sistema E-3A proporciona una imagen radar común para las fuerzas aéreas, navales y terrestres, con capacidad técnica para dirigir aviones de combate a lo largo de diversas operaciones aéreas. La plataforma acumuló despliegues operativos en los Balcanes, Afganistán e Irak, además de participar en misiones de seguridad para la Copa Mundial de 2006 y distintas cumbres internacionales. A partir de febrero de 2022, las aeronaves ejecutan salidas de vigilancia sobre el flanco oriental de la OTAN.
El sostenimiento técnico de la flota E-3A experimenta una complejidad creciente debido a la edad de los fuselajes, la obsolescencia de la aviónica, la escasa disponibilidad de componentes del Boeing 707, la prolongación de los ciclos de mantenimiento y el consiguiente aumento de los costes operativos. Aunque las aeronaves actuales conservan la capacidad de reabastecimiento en vuelo, la OTAN todavía debe determinar si integrará dicha función en la configuración final del Saab GlobalEye.
Capacidades del Saab GlobalEye
El diseño del GlobalEye integra el radar de barrido electrónico activo Erieye ER de Saab sobre el fuselaje del avión de negocios Bombardier Global 6000 o Global 6500. Frente al sistema mecánico del E-3A, la nueva plataforma prescinde del rotodomo giratorio y emplea un radar dorsal fijo equipado con direccionamiento electrónico del haz.
El fabricante indica que el Erieye ER posee un alcance de detección de objetivos aéreos superior a los 550 kilómetros al volar a 35.000 pies de altitud. La plataforma asume funciones adicionales de vigilancia marítima e indicación de objetivos terrestres en movimiento mediante un sistema de misión que incorpora el radar marítimo Seaspray 7500E de Leonardo, sensores electroópticos e infrarrojos, equipos de medidas de apoyo electrónico, comunicaciones satelitales y enlaces de datos seguros.
La aeronave registra una autonomía de 11 horas en perfiles operativos estándar, con posibilidad de extensión hasta las 13 horas, y un alcance de traslado superior a los 11.000 kilómetros. Mientras que el E-3A requiere entre trece y diecinueve operadores de misión a bordo, el GlobalEye centraliza el trabajo en cinco consolas, una reducción de personal posibilitada por la automatización de los sistemas y el procesamiento de datos en red.
Coste del programa y expansión del GlobalEye

Las evaluaciones preliminares de la Alianza proyectan la adquisición de entre diez y doce aeronaves con un precio unitario próximo a los 550 millones de euros. El coste total del programa superaría los 5.000 millones de euros, una cifra que excluye las partidas correspondientes a la infraestructura, la formación de las tripulaciones, los repuestos y el soporte logístico durante el ciclo de vida del sistema.
La formalización de este pedido convertiría a la OTAN en el principal cliente del programa GlobalEye, por delante de los Emiratos Árabes Unidos, que operan cinco aeronaves recibidas entre 2020 y 2024. Suecia mantiene un encargo por tres unidades con entregas programadas a partir de 2027, una adjudicación confirmada tras la transferencia de sus Saab 340 AEW a Ucrania. Por su parte, Francia suscribió en diciembre de 2025 un contrato por dos aparatos con opciones para dos adicionales, y Canadá inició negociaciones en CANSEC 2026 para adquirir seis unidades con el propósito de cubrir la vigilancia del Ártico y las misiones del NORAD.
Las opciones de venta del modelo se amplían con la evaluación de la plataforma por parte de Egipto, Dinamarca y Finlandia, junto con la preferencia pública expresada por Alemania. La confirmación del contrato de la OTAN transformará a la base de Geilenkirchen en la instalación militar con la mayor cantidad de aeronaves GlobalEye a nivel global.
El cambio en los planes de adquisición se produce ante las presiones de Washington para incrementar la compra de material estadounidense por parte de los aliados europeos. El 3 de julio de 2026, Donald Trump calificó de “ridículo” el nivel actual de apoyo de Estados Unidos a la OTAN y afirmó que la relación “no es recíproca”. Con la adjudicación definitiva a favor del modelo de Saab, la Alianza sustituirá una flota militar de fabricación estadounidense por una plataforma equipada con sensores y sistemas de misión suecos sobre un avión Bombardier de origen canadiense.