El Comité Monetario del Banco de Israel resolvió este lunes reducir en 0,25 puntos porcentuales la tasa de interés de la economía, que pasa del 3,75 % al 3,5 %. Es el tercer recorte aplicado desde el inicio de 2026, tras las rebajas de enero y mayo, y mantiene la línea de flexibilización monetaria adoptada por la entidad.
La medida fue posible en un contexto de inflación moderada, todavía dentro del rango objetivo del 1 % al 3 %, y por el fuerte avance del shéquel frente al dólar durante los últimos meses. Estos dos factores dieron al Comité Monetario margen para seguir bajando la tasa sin apartarse del objetivo de estabilidad de precios.
El Banco de Israel redujo la tasa al 3,5 % en su tercer recorte de 2026, apoyado en una inflación moderada y en la fortaleza del shéquel frente al dólar.
Desde la decisión sobre la tasa adoptada en marzo, el shéquel se fortaleció más de un 7 % frente al dólar, un movimiento que ayudó a abaratar los productos importados y a contener las presiones inflacionarias. En paralelo, la inflación subyacente, que deja fuera componentes volátiles como la energía y los alimentos, se mantuvo en un nivel que el Banco de Israel considera cómodo.
Más allá del recorte, la atención de los mercados se concentra en los mensajes del gobernador del banco, Amir Yaron, que acompañaron la decisión. Los inversores intentan determinar si el Banco de Israel apunta a nuevas reducciones durante el resto del año o si optará por una posición más cautelosa ante la incertidumbre vinculada al mercado laboral, la política presupuestaria y la situación de seguridad. Según estimaciones del mercado, la entidad conservará un enfoque gradual, sin comprometerse con un calendario fijo para próximos recortes.
La decisión debería tener efectos directos sobre los hogares. La tasa prime pasaría del 5,25 % al 5 %, lo que aliviaría a quienes tienen hipotecas con tramos vinculados a esa tasa y se traduciría en una baja moderada de las cuotas mensuales. Según las estimaciones, cada reducción de 0,25 % en la tasa disminuye la cuota en unos 13 shéqueles por cada 100.000 shéqueles de préstamo.
Un escenario de tasas más bajas también podría favorecer al mercado inmobiliario y al mercado de capitales. Se espera una disminución del costo de financiación, lo que podría impulsar la demanda de compra de viviendas y elevar el atractivo del mercado bursátil. En cambio, la rentabilidad de los depósitos bancarios y de los fondos monetarios previsiblemente seguirá bajo presión mientras continúe la tendencia de recortes de tasas.