La conferencia NATCON se celebrará del 6 al 8 de octubre de 2026 en el Centro Internacional de Convenciones de Jerusalén. El encuentro, producido en cooperación por la Fundación Edmund Burke, el Instituto Herzl y C14, marca un momento importante para el conservadurismo nacional: una corriente que dejó de estar en los márgenes y que hoy ocupa un lugar central en el debate ideológico y cultural de la derecha occidental.
El evento reunirá en Israel a fundadores del campo nacional estadounidense y europeo, así como a altos funcionarios, líderes políticos, intelectuales y figuras destacadas de los medios de comunicación. Su objetivo es fortalecer los vínculos entre movimientos nacionales conservadores de distintos países y enviar un mensaje claro al campo nacional israelí: forma parte de una corriente internacional más amplia.
NATCON fue lanzada en Washington en julio de 2016 y, en apenas una década, se convirtió en la principal plataforma del renacimiento del conservadurismo nacional. Durante ese tiempo, sus ideas pasaron de la teoría política al terreno de la acción pública y gubernamental. Las formulaciones surgidas en sus conferencias han influido en la visión de dirigentes como el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, además de Marco Rubio, Ron DeSantis, Viktor Orbán, Giorgia Meloni, Suella Braverman y otros referentes de la derecha occidental.
El movimiento comenzó a tomar forma en diciembre de 2016, poco antes de la primera toma de posesión de Donald Trump. En ese momento, el doctor Yoram Hazony, presidente del Instituto Herzl y titular de la Fundación Edmund Burke, organizó junto con el investigador Ofir Haivry una conferencia experimental en Nueva York para analizar el nuevo fenómeno político que empezaba a consolidarse.
Hazony, considerado en Estados Unidos y Europa como una de las principales influencias ideológicas de figuras cercanas a la administración Trump, vio en Trump una reacción favorable frente al liberalismo y frente a la corriente globalizadora que, desde su perspectiva, buscaba debilitar o borrar a los Estados nación. En su libro sobre el conservadurismo, define al conservador como un “tradicionalista”: alguien que trabaja para restaurar y fortalecer las tradiciones nacionales y religiosas heredadas, bajo la idea de que la fortaleza de una nación depende de la tradición propia de cada pueblo. Desde esa mirada, NATCON presenta el conservadurismo nacional como la alternativa ideológica más profunda e importante frente al liberalismo contemporáneo.
El pensamiento de Hazony plantea una crítica frontal al liberalismo occidental, al que atribuye un fracaso en la construcción de cohesión social entre los pueblos. Según esta visión, el intento de convertir a Estados Unidos en un Estado abiertamente liberal —por ejemplo, mediante la prohibición de oraciones y estudios bíblicos en las escuelas públicas— dejó un vacío de valores que fue ocupado por la cultura “woke” y el progresismo. Estos fenómenos son descritos por el movimiento como una forma de neomarxismo que avanza entre jóvenes criados sin un vínculo real con la Biblia. Esta batalla cultural es impulsada por intelectuales vinculados a NATCON, entre ellos Douglas Murray, Patrick Deneen y Melanie Phillips.
Dentro de la conferencia, el papel de los académicos es considerado clave. Sus organizadores los presentan como un contrapeso frente a una academia marxista-liberal a la que acusan de ejercer influencia sobre la política, el sistema judicial, la educación y los medios de comunicación, con el propósito de debilitar a los pueblos y a los Estados nación independientes. Uno de los objetivos centrales del encuentro en Jerusalén será fortalecer nuevamente la conciencia bíblica entre los movimientos nacionales del mundo, entendida como base ideológica de la cultura occidental y, en particular, de los movimientos conservadores de Occidente. Al mismo tiempo, la conferencia buscará definir intereses comunes entre movimientos nacionales de distintos pueblos y abrir vías de cooperación sobre la base de valores compartidos y realismo político.
Según el planteamiento del movimiento, la necesidad de esta batalla ideológica se volvió aún más evidente después de los acontecimientos del 7 de octubre. Hazony identifica una crisis profunda en las élites liberales de Occidente y advierte sobre una alianza peligrosa entre la izquierda radical y los movimientos islámicos, que, sostiene, utilizan consignas antiisraelíes para atacar al viejo establishment occidental y a la comunidad judía de Estados Unidos.
En contraste, dentro del conservadurismo nacional se observa una simpatía sin precedentes hacia Israel. Sus representantes valoran al país precisamente por sus rasgos tradicionales: la natalidad, la fuerza de la familia y la disposición de los jóvenes a estudiar la Biblia y defender su patria. Al mismo tiempo, en los últimos años se ha desarrollado una triple división dentro de la derecha estadounidense: una minoría liberal, una mayoría nacional clásica que representa a la administración Trump y una derecha extremista.
Los resultados políticos del movimiento también se reflejan en su expansión internacional. En conferencias recientes se establecieron vínculos públicos con delegaciones de India e incluso participó el príncipe heredero iraní depuesto, Reza Ciro Ali Pahlaví, quien presentó una visión de Irán como Estado nación independiente y posible aliado de Israel. Sin embargo, la disputa ideológica también ha encontrado resistencia. En una conferencia celebrada anteriormente en Bruselas, el gobierno local, encabezado por un político musulmán, llegó a enviar a la policía en un intento por frenar los debates. Para los organizadores, aquella medida no hizo más que confirmar la necesidad de dar la batalla por la opinión pública.
Para Hazony, el conservadurismo nacional aparece como el salvavidas ideológico de un Occidente que, según su diagnóstico, corre el riesgo de apagarse bajo el peso del liberalismo y el marxismo. Así como la elección de Donald Trump para un segundo mandato en la Casa Blanca fue vista por muchos como un giro de timón justo antes de chocar contra el iceberg, esta conferencia también busca influir en la política de la administración actual en asuntos internos y externos urgentes.
La llegada de NATCON a Jerusalén se presenta, en ese sentido, como una oportunidad excepcional para conectar al público y a la derecha israelí con una campaña mundial más amplia. En ese marco comienza a tomar forma una alianza real y poderosa entre Estados nación soberanos, que se reconocen mutuamente esa soberanía y buscan asegurar su cohesión, su futuro y su legado para las próximas generaciones.