El pleno de la Knéset aprobó este lunes en primera lectura el proyecto de ley presentado por el diputado Ariel Kallner para constituir una comisión de investigación “estatal-nacional” sobre los hechos de la masacre del 7 de octubre de 2023, la Guerra del Resurgimiento y las circunstancias que precedieron a ambos acontecimientos. La iniciativa recibió el respaldo de 59 miembros de la Knéset, sin votos en contra ni abstenciones entre los diputados que participaron en la votación.
El proyecto prevé la creación de una comisión con facultades para examinar todos los hechos y factores que desembocaron en la masacre y en la guerra, así como para remitir sus conclusiones al presidente de la Knéset y al Gobierno de Israel. Para cumplir esa tarea, el órgano dispondrá de las atribuciones de investigación necesarias, entre ellas la citación de testigos, la recepción de testimonios y la recopilación de documentos.
Uno de los puntos principales de la propuesta es el sistema para designar a los integrantes de la comisión. El mecanismo planteado establece que estará compuesta por seis miembros nombrados con un amplio consenso de 80 miembros de la Knéset. Si ese acuerdo no se consigue, se formará una comisión paritaria: tres integrantes serán designados por la coalición y tres por la oposición, mediante un procedimiento en el que participarán el presidente de la Comisión de la Knéset y el líder de la oposición. Según los promotores de la ley, este modelo pretende asegurar un equilibrio público y político y reforzar la confianza ciudadana en las conclusiones de la comisión.
La iniciativa incluye además normas detalladas sobre la composición del órgano, los criterios de idoneidad de sus miembros, el procedimiento para elegir a su presidente, sus atribuciones y su forma de trabajo. También dispone que rehenes liberados y familiares en duelo actúen como observadores de la labor de la comisión. Sus sesiones, por regla general, serán públicas y se transmitirán a la ciudadanía con el fin de garantizar la máxima transparencia.
En la coalición consideran especialmente relevante que el proyecto haya sido aprobado ya en primera lectura. Desde este punto, podrá aplicársele el principio de continuidad legislativa si la Knéset se disuelve antes de que finalice el proceso, lo que permitiría seguir tramitándolo en la próxima Knéset sin tener que empezar de nuevo.
Tras la aprobación, el diputado Ariel Kallner, impulsor de la propuesta, afirmó: “Esta ley busca resolver dos problemas fundamentales: la verdad y la confianza. Solo una comisión designada de forma equitativa dará respuesta tanto a la investigación de la verdad como a la cuestión de la confianza. Será una comisión capaz de investigar a cualquier factor que haya influido en el núcleo de la política de seguridad del Estado de Israel. La comisión estará integrada por seis representantes, designados mediante un amplio consenso de 80 miembros de la Knéset o de forma paritaria entre la coalición y la oposición: tres por cada lado”.
La exposición de motivos del proyecto indica que su objetivo es “llevar a cabo una investigación completa, exhaustiva e independiente de los hechos de la masacre de Sheminí Atzeret, el 7 de octubre, de la Guerra del Resurgimiento y de las circunstancias que condujeron a ambos acontecimientos”. El texto también señala que, ante la controversia pública sobre la identidad del órgano encargado de nombrar las comisiones de investigación conforme a la legislación vigente, se propone crear un nuevo sistema de designación que, según sus promotores, garantice un procedimiento equilibrado, justo y respaldado por un amplio consenso público.
El proyecto seguirá ahora su recorrido en la Comisión de Constitución, donde se prepararán las versiones finales para la segunda y tercera lectura. En paralelo, la coalición aspira a completar la aprobación de la ley o, al menos, asegurar su continuidad si la Knéset actual se disuelve.
