Israel instó al Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO a que “rechace la instrumentalización cínica del patrimonio cultural con fines militares”, al denunciar que Hezbolá utilizó el castillo de Beaufort, en el sur del Líbano, como base militar.
La petición se produjo coincidiendo con el inicio, hoy, de la 48.ª sesión del comité en Busan, Corea del Sur.
Al referirse a la fortaleza, que actualmente se encuentra bajo control de las fuerzas de las FDI, Israel afirmó: “Durante años, Hezbolá ha militarizado y profanado de forma sistemática esta histórica fortaleza de las Cruzadas, hasta convertirla en un bastión militar”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores sostuvo en un comunicado que “Hezbolá construyó una extensa red de túneles terroristas justo debajo del antiguo recinto y lanzó desde allí aproximadamente 400 cohetes contra civiles israelíes”. También responsabilizó al Estado libanés por “haber permitido que una organización terrorista explotara su territorio soberano y lugares patrimoniales de especial valor”.
Según el Ejército, Hezbolá disparó cientos de cohetes desde la cresta de Beaufort contra el norte de Israel durante la actual ronda de combates. La mayoría de esos lanzamientos se dirigieron contra Metula, localidad situada junto a la frontera.
Israel acusó además a la UNESCO de no haber reaccionado ante el uso del lugar por parte de Hezbolá. “El silencio de la UNESCO ante la profanación sistemática de Beaufort por parte de Hezbolá, mientras dirige sus críticas contra las operaciones defensivas de Israel, supone una renuncia moral”, afirmó.
El Ministerio de Asuntos Exteriores también arremetió contra la delegación palestina ante la UNESCO por promover la inscripción del yacimiento de Sebastia, en Judea y Samaria, como Patrimonio Mundial.
“Sebastia fue la capital histórica y bíblica del antiguo Reino de Israel”, señaló el ministerio. A continuación, añadió: “El intento de presentar el lugar como si afrontara una situación de emergencia carece por completo de respaldo en evaluaciones profesionales y solo sirve como instrumento político para borrar la profunda y bien documentada historia judía y cristiana del sitio. La verdadera amenaza para Sebastia reside en el historial de abandono y complicidad de la propia Autoridad Palestina, que ha permitido que las antiguas ruinas sufran actos generalizados de vandalismo, saqueo y profanación”.
El comunicado concluyó que “la UNESCO no puede guardar silencio cuando los terroristas se apropian de forma sistemática de lugares patrimoniales”, y agregó que tampoco “puede permitir que su plataforma se utilice para borrar una historia ampliamente documentada”.
Israel ha acusado a la organización de adoptar una posición sesgada contra el Estado judío y de debilitar su vínculo con Tierra Santa. Asimismo, se opuso a la admisión de Palestina como Estado miembro de la UNESCO.
En 2019, durante el primer mandato del presidente estadounidense Donald Trump, Israel y Estados Unidos abandonaron la organización. Washington regresó durante la presidencia de Joe Biden, aunque tiene previsto retirarse de nuevo a finales de este año.






