El Tribunal del Distrito Central aceptó tramitar una demanda colectiva presentada contra la cadena de heladerías Golda, en la que se reclama una compensación de cientos de millones de dólares por presuntamente haber inducido a error a los consumidores con el etiquetado de algunos de sus helados como “sin azúcar”.
Según la demanda, la empresa comercializó durante varios años los sabores café y avellana con esa denominación, pese a que contenían 6,6 gramos de azúcar por cada 100 gramos, una cantidad que supera en 13 veces el máximo de 0,5 gramos por cada 100 gramos permitido por la normativa para utilizar ese etiquetado.
Como parte de su defensa, Golda sostuvo que un consumidor razonable interpretaría la expresión “sin azúcar” como “sin azúcar añadido”. La jueza Iris Rabinovitch-Brun rechazó ese argumento.
“La alegación de que los productos se consumieron como resultado de la supuesta información engañosa merece ser examinada como parte de la demanda”, escribió la magistrada. “Hay motivos para suponer que el helado se compró y consumió creyendo que era sin azúcar. Hay razones para creer que el contenido de azúcar del producto es un factor importante para un consumidor que compra un helado etiquetado como «sin azúcar» en una heladería donde la gran mayoría de los helados no lo son”.
Los abogados que impulsan la acción judicial estiman que, si los tribunales les dan la razón, la indemnización podría alcanzar unos 350 millones de NIS, equivalentes a $117 000 000.
Ori Eldar, uno de los abogados que encabezan la demanda, afirmó a Channel 12 que la decisión de admitir el caso a trámite “envía un mensaje claro a la industria alimentaria: cualquiera que etiquete un producto como «sin azúcar» debe respaldar esas palabras y su significado literal. Los consumidores que buscan evitar el azúcar, incluidas las personas con diabetes y quienes siguen dietas específicas, tienen derecho a confiar en el letrero que tienen delante”.






