La Unión Europea de Radiodifusión (UER) ha publicado nuevas normas para la próxima edición del concurso que permitirían evitar que Israel sea la sede de Eurovisión en 2028, incluso en el caso de que el país gane la competición del próximo año.
El reglamento de la UER establece habitualmente que el país vencedor debe organizar el certamen al año siguiente, aunque esta disposición ya ha tenido excepciones. Ucrania ganó en 2022, pero el concurso de 2023 tuvo lugar en el Reino Unido debido a la guerra en territorio ucraniano. En otras ocasiones, algunos países también han renunciado a ejercer como anfitriones, entre ellos Israel, que obtuvo victorias consecutivas en 1978 y 1979.
Las nuevas disposiciones, publicadas hoy en la página web de Eurovisión, contemplan que la UER “podrá designar a otra emisora participante para que presente el evento” cuando considere que el país ganador no está en condiciones de organizarlo.
El nuevo reglamento establece que, “Cuando una guerra, una situación geopolítica delicada o cualquier otra situación afecte materialmente a la seguridad o la estabilidad de la región inmediata de una emisora participante, dicha emisora participante no podrá ser sede del próximo Festival de Eurovisión si su candidatura resulta ganadora”.
No obstante, la organización también conserva la posibilidad de autorizar al país ganador como sede si está “satisfecha de que se puede garantizar razonablemente la seguridad, la integridad, la continuidad y el buen desarrollo operativo del evento”.
La normativa precisa además que el concepto de “región inmediata” comprende el país correspondiente a la emisora participante y/o los territorios vecinos en los que la situación descrita provoque un impacto directo y material sobre su entorno de seguridad.
Las nuevas disposiciones han sido ampliamente interpretadas como una medida relacionada directamente con una eventual victoria de Israel en futuras ediciones, en un contexto marcado por los conflictos que el país mantiene en Gaza, Líbano e Irán.
En la edición de este año, celebrada en Viena, el representante israelí Noam Bettan terminó en segundo lugar, la misma posición que alcanzó Yuval Raphael en 2025. La cercanía de ambos resultados generó preocupación entre numerosos espectadores de Eurovisión, que no consideraban a Israel un lugar seguro ni cómodo para acoger el festival. La última vez que el país fue anfitrión fue en 2019, después de que Netta Barzilai ganara la edición anterior con “Toy”.
Eurovisión 2027 está programado para mayo del próximo año en Bulgaria. La UER tiene previsto anunciar mañana las fechas definitivas y la ciudad que acogerá el concurso.






