Las FDI realizaron el domingo un ejercicio sorpresa para evaluar el nivel de alerta y preparación del Estado Mayor y de sus principales cuarteles generales ante un ataque repentino, complejo y de gran escala en varios frentes.
Durante el simulacro, los cuarteles generales de todos los mandos regionales, direcciones y ramas fueron puestos en alerta sin aviso previo y activados frente a una serie de escenarios.
Entre ellos figuraron infiltraciones terrestres, aéreas y marítimas, lanzamiento de proyectiles combinado con ataques con armas de fuego, incidentes con numerosas víctimas, secuestros, toma de rehenes y otras situaciones destinadas a poner a prueba la doctrina defensiva de las FDI.
También se examinó la aplicación de las órdenes de defensa en los distintos sectores y la capacidad de los mandos para reaccionar bajo presión.
Como parte del ejercicio se activaron fuerzas de respuesta inmediata y reservistas por tierra y aire, incluida la movilización de batallones y unidades especiales. Las tropas fueron enviadas a diferentes zonas para comprobar la rapidez de su despliegue.
El simulacro evaluó además la cooperación entre las fuerzas aéreas, terrestres y navales, así como los procesos de toma de decisiones y las respuestas operativas en todos los niveles, desde los mandos regionales hasta el Estado Mayor.
Las FDI señalaron que realizarán una revisión detallada de las conclusiones obtenidas para identificar vulnerabilidades y mejorar sus capacidades defensivas y su preparación ante distintos escenarios.
El ejército indicó que el ejercicio formó parte del programa de entrenamiento de 2026 de la Dirección de Operaciones.










