El ministro británico de Exteriores, Ed Miliband, defendió las nuevas sanciones anunciadas por Londres contra comunidades israelíes en Judea y Samaria y rechazó las críticas del rabino jefe británico, Ephraim Mirvis.
Mirvis había advertido que las medidas perjudicarían a los judíos británicos y calificó su anuncio como un “día oscuro” para la comunidad. También acusó al gobierno de reforzar una retórica hostil hacia Israel y de alimentar el extremismo que, según él, pretende combatir.
Miliband dijo a la BBC que no comparte esa valoración. Sostuvo que el Reino Unido no está singularizando a Israel y afirmó que el gobierno no puede permanecer pasivo ante el sufrimiento de los palestinos.
El canciller británico también respondió a las contramedidas anunciadas por Israel. Las calificó de lamentables y dañinas, y señaló que el cierre del consulado británico en Jerusalén Oriental perjudica a los palestinos.
Consultado sobre la preocupación de judíos británicos que podrían sentirse menos seguros al acudir a una sinagoga durante Rosh Hashaná, Miliband respondió que él no asiste a sinagogas.
El ministro añadió que toda la sociedad tiene la responsabilidad de denunciar y combatir el antisemitismo y afirmó que el gobierno había dejado clara esa obligación al anunciar las sanciones.
Miliband negó además que el momento elegido para imponer las medidas tenga relación con las elecciones israelíes. Al mismo tiempo, sostuvo que las políticas del actual gobierno de Israel están aumentando su aislamiento internacional.
Preguntado sobre si las sanciones podrían afectar a bancos israelíes, explicó que Londres busca influir sobre los servicios que, según el gobierno británico, contribuyen a ampliar la ocupación.
Miliband se declaró confiado en que el Reino Unido podrá aplicar las sanciones y aseguró que las relaciones de inteligencia y seguridad con Israel continuarán.










