Shmuel Katz, activista proisraelí y cofundador de StandWithUs, pidió que los partidos pequeños de la derecha israelí concurran unidos a las próximas elecciones para evitar que sus votos se pierdan si no superan el umbral electoral.
Katz sostuvo que los electores deberían considerar no solo la cercanía ideológica con un partido, sino también sus posibilidades reales de ingresar en la Knéset. Según explicó, si una formación no tiene opciones de superar el umbral, el votante debería elegir otra que se aproxime lo más posible a sus posiciones.
También instó a los dirigentes de las formaciones pequeñas a dejar de lado rivalidades personales y construir acuerdos. “Los partidos pequeños deben unirse. Si no se unen, van a perder”, afirmó.
La conversación abordó además la participación de israelíes residentes en el extranjero. Katz consideró legítimo que regresen al país para votar, aunque señaló que cada elector debería examinar con cuidado las consecuencias de su decisión y no limitarse a las promesas de campaña.
Sobre la masacre del 7 de octubre, defendió la necesidad de una investigación completa que determine qué ocurrió antes del ataque y por qué determinada información no llegó o no fue utilizada por la conducción política israelí. Katz cuestionó también la actuación de la cúpula militar antes y durante la invasión de Hamás.
En relación con Benjamín Netanyahu, sostuvo que el primer ministro no recibió en tiempo real información decisiva sobre los preparativos del ataque y consideró problemático responsabilizarlo por no actuar sobre datos que, según su posición, no tenía. También mencionó versiones sobre posibles conspiraciones, aunque aclaró que desconoce si son ciertas.
Katz afirmó que una de las lecciones del 7 de octubre es que los enemigos de Israel no distinguen entre ciudadanos y de izquierda. A su juicio, las políticas de apaciguamiento transmiten una imagen de debilidad y el país necesita un liderazgo que priorice la seguridad.
También comparó la fragmentación política israelí con la experiencia de Turquía, donde, según su interpretación, las divisiones entre los opositores a Recep Tayyip Erdogan facilitaron su ascenso al poder.
Katz concluyó que la derecha israelí debería presentar una voz más unificada en la Knéset y reiteró que la dispersión entre partidos pequeños puede traducirse en decenas de miles de votos sin representación parlamentaria.










