La Casa Jabad de Katmandú, en Nepal, recibe cada año a miles de mochileros israelíes. La institución informó que afrontó una reubicación forzada y repentina tras una presión creciente ejercida por su arrendador, una situación que alteró de forma abrupta su funcionamiento habitual y su rol comunitario.
En una publicación en Facebook, Chani Lifshitz relató que a ella y a su esposo, el rabino Chezky Lifshitz, les comunicaron “explícitamente: Váyanse. Ahora”, después de meses marcados por “otra solicitud del arrendador, otra exigencia, otra restricción, otro decreto”. La advertencia puso fin a un proceso prolongado de tensiones contractuales.
Según su testimonio, la primera exigencia consistió en retirar todos los carteles en hebreo “para que no se viera que había una presencia judía aquí, para que [el arrendador] no fuera sospechado por Irán de ser un espía”. La medida señaló un inicio de restricciones severas y persistentes.
De forma paralela, explicó Lifshitz, el propietario elevó el alquiler en reiteradas ocasiones hasta un nivel que resultó “imposible de cumplir”. Con el tiempo quedó claro, afirmó, que “no quieren que este lugar sea un hogar para judíos” y que la presencia judía era “innecesaria y perturbadora”.
Todo el episodio estuvo acompañado, sostuvo, por “una clara sensación de antisemitismo, una que ya no podía ser ignorada”. Tras la expulsión, la familia embaló todas sus pertenencias en un amplio depósito y comenzó la búsqueda de espacios alternativos para reabrir la actividad comunitaria en Katmandú y alrededores cercanos.
Pese a encontrarse en “una crisis”, Lifshitz escribió “no estamos abandonando la misión. Estamos aquí. Y nos quedamos aquí en Katmandú”. Desde la apertura del Jabad de Nepal hace unos 25 años, la pareja y sus seis hijos recibieron a miles de viajeros en festividades y brindaron refugio durante protestas.
Entre sus labores figuró la acogida de más de 2.000 personas en lo descrito como el Séder de Pésaj más grande del mundo. La experiencia inspiró la serie israelí “Kathmandu”. A mundial, los centros Jabad sufrieron ataques antisemitas, incluido el de Sídney con 15 personas abatidas a tiros en Janucá.
