El primer ministro de la Autoridad Palestina, Mohammad Mustafa, reclamó una acción internacional que revierta las restricciones israelíes al ingreso de refugios temporales en Gaza, donde cientos de miles de palestinos sobreviven en tiendas. Sostuvo que la situación humanitaria exige decisiones inmediatas.
Durante una entrevista pública en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, Mustafa señaló que la población palestina acepta aguardar la reconstrucción total de Gaza, territorio donde cerca del 85% de la infraestructura quedó destruida por la guerra, de acuerdo con estimaciones de la UN.
“Pero la gente no puede esperar por un simple refugio temporal para sentarse como familia y empezar a lidiar con sus vidas”, dice Mustafa, al subrayar que la urgencia humanitaria no admite demoras vinculadas a procesos de reconstrucción de largo plazo.
Israel ha restringido severamente el ingreso de ayuda a Gaza a suministros considerados esenciales y mantiene prohibiciones estrictas sobre los llamados artículos de doble uso, que, según afirma, Hamás emplea para fabricar armas. Jerusalén tampoco reabre plenamente Rafah bajo esas condiciones.
“Mi primer ruego a todos es este: concéntrense en lo que importa. Primero abran las fronteras y consigan que Israel deje de lado esta doctrina llamada de doble uso para permitir la entrada del mayor número posible de unidades de vivienda temporal”, dice Mustafa.
El jefe del gobierno palestino también destacó que Israel retiene más de $4.000 millones en ingresos fiscales recaudados para Ramala y no transferidos desde mayo, pese a lo establecido en los Acuerdos de Oslo. Jerusalén alega pagos a familias de terroristas, algo que la AP niega.
“Como resultado, nuestra capacidad de gobernar, nuestra capacidad de proporcionar servicios básicos a nuestra gente, se ha visto socavada”, dice Mustafa, al describir el impacto directo de esas medidas sobre la administración y la prestación de servicios públicos esenciales.
Mustafa lamentó además las sanciones israelíes contra el sistema bancario palestino, origen de una prolongada crisis de liquidez en Judea y Samaria. A ello se suma la exclusión laboral de 200.000 trabajadores palestinos tras el ataque del 7 de octubre.
Esa decisión elevó el desempleo en Judea y Samaria del 15% previo a la guerra a cerca del 34%. Israel sostiene que actuó por razones de seguridad. Mustafa agregó el aumento de puestos de control de las FDI, la violencia de colonos y la expansión de asentamientos.
Las operaciones antiterroristas israelíes en campamentos de refugiados también desplazaron a unos 40.000 palestinos. “Es muy triste ver que Judea y Samaria llega a un punto en el que la gente apenas logra salir adelante”, afirma Mustafa, al pedir atención internacional equivalente.
Finalmente, el primer ministro aseguró que Ramala mantiene su compromiso con las reformas exigidas por la comunidad internacional y que varias ya están en marcha. No obstante, advirtió que la AP enfrenta límites severos mientras Israel continúe obstaculizando su capacidad de acción.
