En plena polémica por su plan de montar una gala alternativa de premios, el ministro de Cultura, Miki Zohar, lanzó un ultimátum al sector del cine. Dijo que está dispuesto a suprimir por completo el apoyo estatal, como represalia ante la disputa con productores y academias.
“Trabajaré, ya desde mañana, para derogar la Ley del Cine y poner fin a la financiación de la industria cinematográfica, que asciende a 130 millones de NIS al año, y que puedan hacer las películas que quieran, como quieran, con su propio dinero y no con fondos públicos”.
El ministro pronunció esa advertencia en Channel 14. Según su versión, reaccionó al intento de varios referentes del gremio de impulsar un boicot amplio contra los “Premios del Cine Israelí”, certamen que él creó tras criticar el resultado de los Ophir Awards. La Academia Israelí de Cine los organiza.
Zohar expresó ira tras el fallo que otorgó el máximo premio a la película “The Sea”, centrada en un niño palestino. Esa obra representó a Israel en la carrera al Oscar de mejor película extranjera, pero no entró entre los finalistas en esa edición del certamen.
Zohar dice que el sector forzó retiros entre participantes iniciales y que las renuncias crecieron en días recientes. “Hay situaciones en la vida en las que las personas deben saber cuándo parar, y parece que en esta situación, quienes intentaban boicotear la ceremonia no sabían cuándo parar”.
Además, atribuye la campaña a actores sin identificar, a quienes llama “extremistas violentos”. Según él, esas personas están “amenazando” a los nominados de los recién creados “Premios del Cine Israelí” y, con esa presión, empujan a varios a retirarse tras una cadena de bajas registrada esta misma semana.
