El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, calificó de “difícil de entender o justificar” la decisión de impedir que altos clérigos católicos entraran el Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, y advirtió de que la medida ya está provocando repercusiones internacionales.
En un mensaje publicado en X, Huckabee sostuvo que la actuación policial contra el patriarca latino, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, y otros tres sacerdotes fue desproporcionada. “La decisión de la policía de Israel de negar al Patriarca Latino, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, y a otros tres sacerdotes la entrada a la Iglesia para ofrecer una bendición el Domingo de Ramos es un exceso lamentable que ya está teniendo importantes repercusiones en todo el mundo”, escribió.
El diplomático estadounidense señaló que las normas de seguridad vigentes fijan un límite de 50 personas para las reuniones. “Las directrices del Mando del Frente Interior restringen cualquier reunión a 50 personas o menos”, indicó. “Los cuatro representantes de la Iglesia Católica estaban muy por debajo de esa restricción”.
Huckabee cuestionó además la explicación oficial israelí, que atribuye el veto a motivos de seguridad. “Declaraciones del Gobierno de Israel indican que la acción para prohibir la entrada del cardenal Pizzaballa a la Iglesia del Santo Sepulcro fue por razones de seguridad, pero iglesias, sinagogas y mezquitas de todo Jerusalén han cumplido con las restricciones de 50 o menos”, afirmó.
“Que se le impida al Patriarca la entrada a la Iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada es difícil de entender o justificar. Israel ha indicado que trabajará con el Patriarca para acomodar un medio seguro de llevar a cabo las actividades de la Semana Santa”, añadió.
Las directrices del Mando del Frente Interior permiten reuniones de hasta 50 personas solo cuando existe un refugio antibombas cercano al que se pueda llegar a tiempo. No está claro si hay un espacio de ese tipo en las inmediaciones del Santo Sepulcro.
