El nuevo pacto agrícola elimina aranceles a casi 300 productos de EE. UU. y abre una fase de negociación para reducir el gravamen del 15% que afecta a exportaciones israelíes.
Acuerdo agrícola bilateral y alcance de las exenciones arancelarias previstas
Israel y Estados Unidos firmaron un pacto que suprime aranceles a productos agrícolas estadounidenses y abre una vía hacia un entendimiento más amplio. El ministro Nir Barkat y el representante comercial Jamieson Greer formalizaron la firma como un paso que define el comercio agrícola bilateral. Desde el 1 de enero de 2026, Israel otorgará exenciones arancelarias a cerca de 300 productos, con aplicaciones inmediatas y algunas que avanzan de forma escalonada durante diez años.
Para proteger a productores locales, Israel preservará la protección hasta 2035 para veintisiete artículos sensibles, con cuotas que crecerán un 2% anual hasta llegar a arancel cero al cierre del periodo. Israel también aceptó subvenciones para la importación de trigo estadounidense. Las autoridades señalaron que esta apertura busca ampliar importaciones, promover competencia y reducir el coste de vida sin afectar la agricultura israelí, que mantiene una función estratégica.
El Ministerio de Economía afirmó que el Acuerdo sobre el Comercio de Productos Agrícolas sustituye al convenio provisional de 2004 y crea un marco permanente de cooperación. Este tratado coincide con conversaciones con la administración Trump para rebajar aranceles sobre exportaciones israelíes. Estados Unidos impuso un gravamen del 15% a la mayoría de productos israelíes salvo fármacos y semiconductores, y un 70% de las exportaciones israelíes continúa sujeto a ese impuesto.
Autoridades israelíes señalaron que la imposición estadounidense dañó la competitividad de las empresas locales, que desde 1985 disfrutaron acceso libre de aranceles. El nuevo acuerdo agrícola se percibe como un primer paso hacia una reducción del gravamen del 15%, aunque el retorno a un arancel cero se considera inviable ahora. El gobierno espera pronto avances que otorguen trato preferencial a ciertos productos en el mercado estadounidense.
Elementos clave del pacto agrícola bilateral
- Israel aplicará exenciones arancelarias a unos 300 productos agrícolas estadounidenses desde 2026.
- Veintisiete artículos sensibles mantendrán protección hasta 2035 con cuotas que crecerán de forma anual.
- El acuerdo sustituye al marco provisional de 2004 y establece cooperación comercial permanente.
Impacto del arancel del 15% y expectativas de renegociación comercial
El arancel del 15% impuesto por Estados Unidos afecta sobre todo a exportaciones israelíes de plásticos, productos químicos y dispositivos médicos. Intentos previos del gobierno israelí para eximir al país fracasaron, y la industria local reportó pérdidas de competitividad ante empresas estadounidenses y de terceros países con aranceles más bajos. La comisaria adjunta Yifat Alon Perel afirmó que la prioridad ahora consiste en restaurar condiciones que permitan un acceso más equitativo al mercado estadounidense.
Israel considera el acuerdo agrícola un paso inicial hacia un pacto más amplio que reduzca el gravamen vigente. Aunque el retorno a un arancel cero no parece factible, funcionarios israelíes destacan avances en negociaciones que podrían otorgar trato preferencial a algunas exportaciones. Estados Unidos es el principal socio comercial de Israel, con exportaciones israelíes que alcanzaron diecisiete mil millones de dólares y nueve mil trescientos millones en importaciones desde EE. UU. durante el último año.
La Asociación de Fabricantes de Israel celebró la cooperación bilateral, pero llamó al gobierno a continuar negociaciones para mejorar condiciones de exportación. Su presidente, Ron Tomer, señaló que el pacto agrícola concede exenciones en ciertas cuotas que afectan partes de la industria local. El sector industrial pidió incentivos y subvenciones que compensen desventajas competitivas durante el periodo de transición hacia un comercio más abierto.
La trayectoria comercial bilateral se remonta a 1985, con eliminación paulatina de aranceles sobre bienes manufacturados hasta 1995. Sin embargo, el acuerdo permitió preservar restricciones agrícolas para proteger la producción local. Productos como tomates, patatas, cacahuetes, almendras, hummus, maíz procesado, verduras congeladas, manzanas, peras y caquis permanecen bajo protección. Autoridades locales encuadraron cada concesión en un esquema que equilibra apertura comercial y seguridad alimentaria nacional.
Debate interno sobre seguridad alimentaria y efectos sobre productores locales
Organizaciones agrícolas israelíes expresaron preocupación por el impacto del acuerdo en sectores sensibles. Uri Dorman, de la Federación de Agricultores, advirtió que el pacto afecta de manera grave diversas ramas agrícolas, sobre todo en zonas próximas a Siria, Líbano y el sobre de Gaza, que sufrieron daños significativos tras dos años de guerra. Dorman afirmó que Estados Unidos protege su producción mediante aranceles, mientras Israel adopta un enfoque contrario que permite importaciones con efectos directos en su seguridad alimentaria.
El ministro de Agricultura, Avi Dichter, definió el acuerdo como esencial en un entorno internacional adverso para Israel. Según sus declaraciones, Estados Unidos actúa como ancla para la seguridad alimentaria del país. El Ministerio de Economía trabaja con Agricultura y la oficina del primer ministro en un plan nacional que incluye inversiones en innovación, inteligencia artificial y tecnología avanzada con el fin de elevar eficiencia, resiliencia y competitividad del sector agrícola.
La Asociación de Industrias Alimentarias, representada por Lior Levy, explicó que Israel elimina aranceles que protegieron durante décadas la producción sensible a cambio de promesas de reducción del gravamen estadounidense. Levy afirmó que todo proceso de apertura debe acompañarse de apoyo gubernamental, etapas de transición y mecanismos de control que sostengan la seguridad alimentaria. El sector considera indispensable una estrategia integral que permita absorber el impacto de una mayor exposición al mercado internacional.
El debate interno refleja tensiones entre apertura comercial y protección de agricultores locales. Aunque el gobierno asegura que el acuerdo reducirá el coste de vida y fortalecerá vínculos estratégicos con Estados Unidos, diversos actores reclaman medidas compensatorias que permitan sostener la producción nacional. La discusión gira en torno a un equilibrio que preserve la competitividad agrícola de Israel mientras avanza hacia un entorno comercial con menos restricciones.
