El embajador de Estados Unidos, Mike Huckabee, afirma ante un grupo parlamentario de la Knéset centrado en las relaciones Israel-EE. UU. que el vínculo entre ambos países funciona como una “calle de doble sentido”, y sostiene que los $3.800 millones de asistencia anual en seguridad que entrega Washington constituyen una inversión estratégica y económica que beneficia a los dos.
Durante su intervención, Huckabee ironiza al decir que estaba “planeando traer a Tucker Carlson hoy”, en alusión a su entrevista polémica con el comentarista la semana pasada. Esa conversación recibió atención pública después de que Carlson cuestionó, entre otros asuntos, la ayuda estadounidense destinada a Israel.
Huckabee señala que la asistencia militar representa solo una fracción del presupuesto federal estadounidense, que sitúa en aproximadamente $7 billones. Añade que esos recursos contribuyen a mantener “cientos y cientos” de empleos estadounidenses bien remunerados, y enmarca ese efecto como parte del argumento económico de la cooperación.
Como ejemplos, menciona munición fabricada en plantas cercanas a Little Rock, Arkansas, y también componentes de la Cúpula de Hierro y de los sistemas de misiles Arrow 3 producidos en Camden, Arkansas. Con esas referencias, vincula la ayuda con la actividad industrial y laboral en ese estado.
El embajador sostiene además que la alianza entre Estados Unidos e Israel se apoya en valores judeocristianos compartidos, con un origen que ubica en “3.800 años” y que asocia a las figuras bíblicas Abraham, Isaac y Jacob. En el acto, patrocinado por la Fundación Ruderman, asegura que esos cimientos respaldan la civilización occidental y la libertad estadounidense.
