El primer ministro Benjamin Netanyahu telefoneó al presidente estadounidense Donald Trump el lunes pasado para comunicarle que el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, se reuniría en Teherán con sus asesores más cercanos el sábado por la mañana, lo que abría la posibilidad de eliminarlos a todos en un solo ataque, según Axios, que cita a fuentes al tanto de la llamada.
El informe, que define la conversación del 23 de febrero como “la llamada que cambió Oriente Medio”, sostiene que Trump ordenó a la CIA verificar el aviso de la Inteligencia Militar de Israel, que la agencia de espionaje estadounidense confirmó. Fuentes estadounidenses citadas por el medio señalan que el ataque avanzó con preparativos.
De acuerdo con el sitio de noticias, mientras continuaban esas gestiones Trump tomó una “decisión deliberada” de no concentrarse demasiado en Irán en su discurso del Estado de la Unión al día siguiente de hablar con Netanyahu, ante el temor de que Jamenei pasara a la clandestinidad y se frustrara la oportunidad.
Para el jueves —el mismo día en que los principales enviados de Trump se reunieron con negociadores iraníes en Ginebra— la CIA “confirmó de manera definitiva que todas estas personas iban a estar juntas, y que teníamos que aprovecharlo”, según relata una fuente a Axios. Con esa confirmación, el escenario se centró en la ventana operativa descrita.
Tras la reunión de Ginebra, según se informa, Trump recibió de sus enviados la evaluación de que las conversaciones no avanzaban: “Si usted decide que quiere hacer diplomacia, presionaremos y lucharemos por lograr un acuerdo. Pero estos tipos nos demostraron que no estaban dispuestos a llegar al acuerdo con el que usted quedaría satisfecho”. El reporte atribuye esa conclusión al balance posterior.
Al día siguiente, después de resolver que las negociaciones no servían para nada y de considerar firme la información de inteligencia sobre Jamenei, Trump dio finalmente la orden de atacar. Axios añade que, en un primer momento, Estados Unidos e Israel planearon un golpe hacia finales de marzo o principios de abril, para dar margen a la Casa Blanca.
Según el mismo informe, Netanyahu “presionó” para adelantar el asalto, al advertir que los líderes de la oposición iraní escondidos corrían el riesgo de ser asesinados por el régimen. Un funcionario estadounidense citado por Axios afirma: “No presentamos el argumento por adelantado tan bien como podríamos haberlo hecho porque la oportunidad nos llegó tan rápido”, en referencia al cambio de calendario.
