El primer ministro Benjamin Netanyahu y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comenzaron a abordar los detalles de un nuevo ataque contra Irán a finales de diciembre, durante un encuentro celebrado en la residencia Mar-a-Lago, según informa Axios. Netanyahu planteó una operación posterior a la guerra de 12 días librada en junio de 2025.
De acuerdo con el informe, el plan fijaba inicialmente mayo como fecha tentativa para el ataque. Sin embargo, la represión ejercida por el régimen iraní contra manifestantes alteró la postura de Trump. El 14 de enero estuvo cerca de ordenar bombardeos, aunque optó por reforzar de forma amplia la presencia militar estadounidense en la región.
Asimismo, Trump comenzó a preparar un ataque conjunto contra Irán en coordinación con Israel, señala Axios. Al mismo tiempo, resolvió mantener abiertas negociaciones con Teherán mientras avanzaban los preparativos militares. Tres funcionarios estadounidenses e israelíes afirmaron al medio que esas conversaciones no constituyeron una treta para sorprender a los iraníes.
Tras una segunda ronda de contactos, Israel y Estados Unidos concluyeron que el 28 de febrero ofrecía una oportunidad para actuar, fecha en la que el líder supremo iraní, Alí Jamenei, tenía previsto reunirse con sus principales asesores. Ese encuentro concentraría a la cúpula dirigente en un mismo lugar.
Jared Kushner y Steve Witkoff, asesores de Trump, participaron el jueves pasado en las conversaciones de Ginebra con representantes iraníes, pocos días antes de esa fecha. Las expectativas de alcanzar un acuerdo resultaban escasas, aunque el informe indica que su presencia buscó asegurar que Jamenei asistiera a la reunión y no se refugiara en su búnker.
Los dos enviados estadounidenses “vieron que la propuesta iraní era una mierda y solo pretendía ganar tiempo”, declara a Axios un alto funcionario estadounidense. “No había nada de sustancia con lo que trabajar.” “Se lo informamos al presidente y, obviamente, sopesó las distintas opciones”, dice el funcionario a Axios.
Funcionarios citados por el medio detallaron tres áreas principales de desacuerdo. Irán rechazó una oferta de combustible nuclear gratuito destinado a un programa civil sin fecha de expiración. También descartó discutir sus misiles balísticos y el respaldo del régimen a grupos terroristas proxy, lo que bloqueó avances sustanciales.
La inteligencia estadounidense indicó que Irán reconstruía instalaciones nucleares atacadas por bombarderos estadounidenses en junio, según el informe. Kushner y Witkoff exigieron entonces una propuesta concreta. La delegación iraní entregó un documento de siete páginas que detallaba el nivel de enriquecimiento necesario para un programa civil.
La Casa Blanca contrastó esas cifras con el Organismo Internacional de Energía Atómica, que concluyó que el planteamiento permitía enriquecer cinco veces más de lo autorizado por el acuerdo nuclear JCPOA de 2015 bajo la administración de Barack Obama. “Si los iraníes hubieran ido a Ginebra y le hubieran dado a Trump lo que quería, habría frenado la vía militar. Pero fueron arrogantes y pensaron que no actuaría”, dice a Axios un funcionario de inteligencia israelí. “Se equivocaron.”
