El jueves, el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, se reunió con Benjamin Netanyahu para discutir la salida de su país de la Corte Penal Internacional (CPI). Orbán destacó su experiencia con la CPI, recordando que él mismo firmó los documentos que permitieron la adhesión de Hungría a la corte en 2000. Además, afirmó que recientemente firmó el documento que formaliza la retirada de Hungría, ya que considera que la CPI se ha transformado en un tribunal político, sin imparcialidad, especialmente en las decisiones relacionadas con Israel.
Netanyahu expresó su agradecimiento a Orbán por su valiente postura. Señaló que esta decisión es crucial no solo para Israel, sino para todas las democracias, ya que la CPI ha sido una organización corrupta que ha dirigido sus acciones contra una democracia legítima mientras ha permitido que potencias terroristas queden impunes. Para Netanyahu, la lucha contra la barbarie debe contar con el apoyo de quienes toman decisiones firmes como la de Hungría, que ha sido el primer país en abandonar la corte.
El día comenzó con una ceremonia de bienvenida en Budapest, donde Netanyahu y su esposa, Sara, fueron recibidos por Orbán, su esposa y una guardia de honor. Durante el evento, se tocó el himno nacional de Israel, Hatikva.
Más tarde, Netanyahu se reunió con el presidente húngaro, Tamas Sulyok, en el Palacio Presidencial. La conversación se centró en fortalecer la cooperación entre ambos países en áreas clave como seguridad, economía y energía.