Los representantes de los agricultores en Israel advirtieron que la decisión de Jordania de suspender durante 10 días todas sus exportaciones de tomates y pepinos confirma que la seguridad alimentaria israelí no puede quedar atada a las importaciones.
Amit Yifrach, presidente de la Federación de Agricultores de Israel y secretario general del Movimiento Moshav, junto con Uri Dorman, secretario general de la misma organización, sostuvieron que la medida jordana expone una realidad que Israel no puede ignorar.
“La decisión de Jordania ilustra una simple verdad: un país responsable da prioridad a la seguridad alimentaria de sus propios ciudadanos”, afirmaron ambos en una declaración.
También remarcaron que “la seguridad alimentaria comienza con una agricultura local fuerte” y subrayaron que, en situaciones de emergencia, cada Estado protege primero sus propios intereses. “Por lo tanto, el Estado de Israel no debe basar su seguridad alimentaria en las importaciones y en otros países”, añadieron.
El pronunciamiento se produce mientras el Ministerio de Finanzas mantiene desde hace tiempo una política favorable a las importaciones como herramienta para abaratar el costo de vida.
En ese marco, la cartera impulsaba recientemente una reforma del sector lácteo que contemplaba, entre otras medidas, eliminar aranceles de hasta 40% para facilitar la entrada masiva de productos lácteos importados al mercado israelí.
Sin embargo, tras protestas multitudinarias encabezadas por agricultores y la oposición del Likud, integrante de la coalición de gobierno, esa reforma fue retirada ayer de un proyecto de ley clave vinculado al presupuesto.
