Estados Unidos activó un aumento arancelario del 15 % para la mayoría de los bienes importados desde decenas de países, incluido Israel. El nuevo gravamen afecta directamente a productos físicos, sin incluir los servicios, que componen la mayoría de las exportaciones tecnológicas israelíes.
Durante los últimos meses, Israel y Estados Unidos intentaron establecer una tarifa reducida del 10 %, pero no lograron concretar un acuerdo. La tasa vigente del 15 % queda por debajo del 17 % inicialmente planteado antes de que el presidente Donald Trump suspendiera temporalmente los aranceles durante 90 días para facilitar negociaciones comerciales.
El impacto estimado sobre las exportaciones tecnológicas de Israel será parcial, ya que cerca del 70 % corresponde a servicios exentos de los aranceles. El 30 % restante, compuesto por bienes como maquinaria y equipos industriales, se verá afectado directamente por las nuevas tarifas impuestas.
En 2024, Estados Unidos importó $22.200 millones en bienes y servicios desde Israel, lo que representa una diferencia de $7.400 millones respecto al valor de sus exportaciones hacia el país. Esta balanza comercial positiva para Israel quedará sujeta a los efectos de las medidas fiscales impuestas por Washington.
Según Ron Tomer, presidente de la Asociación de Fabricantes de Israel, las exportaciones israelíes podrían reducirse entre $2.000 millones y $4.000 millones anuales debido al arancel del 15 %. En caso de aplicarse también a productos farmacéuticos y semiconductores, entre 20.000 y 33.000 trabajadores israelíes podrían perder sus empleos.
Trump declaró que contempla aplicar un arancel del 100 % a los semiconductores fabricados fuera de Estados Unidos por empresas extranjeras, lo que podría intensificar el impacto comercial sobre las exportaciones tecnológicas de Israel si se concreta dicha medida.